Hoy en mi ciudad se da una de las procesiones Marianas más grandes de Latinoamérica. Desde pequeña he sido testigo de un mar de gente que va detrás de quién consideran "Una Madre" y a quien se atribuyen milagros.
Mucho he hablado ya de mi espiritualidad y de mis caminos por las religiones del mundo, sin embargo debo aceptar que hay pocas cosas dentro de todas ellas que me hacen sentir "algo" especial, y la procesión de "La Divina Pastora" es una de ellas. Tal vez hay mucho sesgo por cuentos familiares donde mis hermanos explican que fui un milagro que le pidieron, sin embargo, más allá de mis creencias espirituales, todo lo que tiene que ver con la "Virgen María" me conmueve, tal vez por contemplar su rol de mujer o de madre en un mundo donde hay una ambivalencia en como se veneran estos roles y a la vez se vulneran sus derechos.
Al principio cuando era niña, me llevaban a la procesión y no comprendía mucho, era impresionante y a la vez un poco angustiante por el mar de gente que había. Luego de adolescente, cuando en algún momento pude asistir, era más por una experiencia divertida con mis pares, ya de adulta es una experiencia más interna y hay momentos donde decido caminar y otros donde la peregrinación es dentro de mi ser, y trato de entender cual es el verdadero significado de ese recorrido.
Se cuenta que La Divina Pastora llegó a Santa Rosa por equivocación, pero en mi concepción del mundo, todo es perfecto.Se cuenta que Salvó al pueblo Larense de la enfermedad del cólera, y luego de ello miles de milagros se le atribuyen. Para mí es una advocación de la Virgen muy rebelde, porque se dice en los caminos cátolicos que "Sólo hay un pastor, Jesús y Dívino sólo Dios", así que ella llevaría dos títulos que como mujer no le corresponden, pero sería esa virgen que viene a mostrar que como mujeres también estamos dentro de esa igualdad divina,
Más allá de eso, la experiencia de estar en una procesión Mariena es muy bonita, hay una expansión colectiva de emociones, se siente el respeto, la admiración y la unidad de miles de personas con un sólo propósito, adorar y agradecer. Muchos pidiendo milagros, muchos pagando promesas, todos adorando de la misma manera.
Pienso que si tan sólo los venezolanos pudieran aplicar esto mismo como pueblo a tantas cosas, con la fé que allí se experimenta, con la entrega y seguridad de lo que creen, milagros sucederían.
Yo hoy he pedido un milagro, como venezolanos, lo necesitamos.
Abrazo
Zully Scott
La imágen es una foto que le hice a una "Divina Pastora" que me regalaron.