Un país en pausa, una vida en movimiento
Este enero fue atípico para todos nosotros. Venezuela vivió semanas de muchísima tensión; entre noticias de bombardeos y el secuestro de un presidente, el país se sintió en pausa, sumergido en la incertidumbre. Sin embargo, en medio de ese ruido externo, decidí que mi vida personal no se podía detener. Mientras afuera todo era caos, adentro estábamos construyendo nuestro futuro.
Mis "primeras veces" y el valor del trabajo
En medio de este contexto agitado, conseguí mi primer empleo informal fuera de las aulas: en un puesto de Hot Dogs en Las Mercedes. Pasar de cuidar niños a la rapidez de la atención al público en una zona tan movida fue un choque necesario. Trabajé solo una semana, pero me dejó lecciones de oro:
Agilidad y orden: Aprendí a ser metódica bajo presión.
Responsabilidad: Llevar un inventario me enseñó que cada detalle cuenta.
Paciencia: Atender al público me hizo más fuerte y centrada.
El éxito en equipo: Manager y DJ
A pesar de la situación del país, hubo motivos para brindar. Celebramos el cumpleaños de mi esposo y, gracias a que me puse las pilas como su manager organizando su agenda y contratos, logramos algo grande: ¡lo contrataron como DJ residente en un bar! Ahora trabaja fijo de jueves a sábado. Aunque el sueldo a veces parece poco para tanto esfuerzo, la estabilidad y la experiencia son pasos que nos acercan a donde queremos estar.
El sacrificio de una madre
Lo más difícil de este mes no fue la política, sino el corazón. Tuve que dejar a mis bebés en casa de mi mamá por tres semanas para poder cumplir con el trabajo de día. No verlos fue duro, pero me hizo sentir una mujer más madura y responsable. Todo sacrificio tiene un propósito, y el mío es darles un futuro mejor.
Lecciones de vida: Filtros y fe
Enero también me limpió de amistades falsas. Por malentendidos y mi franqueza al hablar, perdí a dos "amigos". Me dolió descubrir que no todos están en las malas, pero me enseñó a confiar más en mi esposo y en mi núcleo real.
Hoy entiendo lo que decía mi abuela: "Hay que comerse las verdes para luego comerse las maduras". Mi vida se está enderezando porque puse todo en manos de Dios y no dejé que el gris del país apagara mi sol.
No te rindas. Aunque el día parezca oscuro, el sol siempre sale para quien se levanta con ganas de luchar.