Imagen cortesía de Tenor
No se despertaba, no importa cuán fuerte le gritaran o le estremecían el sofá sus siete compañeros de piso, ella no dejaba la tierra de morfeo. Siempre le advirtieron: "Bella no abras la puerta a nadie, hay muchas personas malvadas que no dudarían en dormirte con burrundanga y luego cogerte". Pero esta vez Bella hizo caso omiso, dejó pasar a una anciana que llamó a su puerta fingiendo ser una vendedora de productos Avon, y en lo que la inocente chica probó el lápiz labial promocional:"la apple dream 2020" colapsó de inmediato.
Sus siete compañeros de piso llegaban de una fiesta en el castillo, un club donde trabajan como DJ todas las noches donde Albert, conocido como "El Príncipe", el cual usaba como una fachada para ocultar su verdadero negocio: el tráfico y venta de estupefacientes. Al Príncipe le gustaba la buena vida, los autos, los viajes, las mujeres, pero estaba locamente enamorado de Bella, que no coincidía con sus sentimientos. Nada le interesaba del Príncipe, regalos, joyas, perfumes, promesas de una vida mejor, nada, ella no estaba interesada en corresponder su amor, así que esa noche se animó, tomó una botella de burrundanga, la escondió como un producto de belleza, se disfrazó de viejita y fue directamente a la casa de Bella, -si no es mía por las buenas, entonces lo será por las malas- maquinaba seriamente el Príncipe.
Cuando vio a Bella en el suelo convulsionando, se asustó, el Principe pensó que la había envenenado, ¿será que me pasé de dosis? .... !Dios, creo que la maté¡, mejor me voy; de esa manera, el cobarde Príncipe dejó a Bella acostada en el sofá de la sala de estar. Cuando los siete compañeros de habitación de Bella la vieron, intentaron despertarla, comenzaron a sospechar que algo estaba sucediendo, "tal vez por error vio dónde dejamos nuestro "polvo" y se lo puso al café pensando que era azúcar", dijo uno, mientras el el segundo hermano preguntó ¿Y qué hacemos, la llevamos a un hospital? a lo que Arrechón, el hermano mayor respondió pervertidamente: "Sé lo que podemos hacer con ella, la verdad es que la jeva está bien buena, estoy cansado de masturbarme pensando en ella, propongo que nos la tiremos entre todos uno a uno, total, ni siquiera va a recordar nada". . y para terminar la historia, los siete hemanitos sin remordimiento concluyeron lo que inició su jefe, el cobarde Príncipe.