Hoy 15 de enero es el día del maestro, esas personas dedicadas a mostrarnos las primeras luces de nuestras vidas. Todos de grandes recordamos a esos hombres y mujeres que aportaron sus conocimientos para guiarnos hacia nuestras vidas profesionales, a sabiendas que este oficio suele ser mal pagado y a veces ingrato, pero si tienes vocación para la enseñanza tu siempre serás amados y respetado por todos.
No tengo familiares docentes, tampoco pertenezco a ese gremio, soy un simple mortal que aprovecha este medio para agradecer con mucho respeto y cariño a mis maestras y maestros, felicitarles en su día porque aunque ya no ejercen la enseñanza nunca dejarán de ser, al menos en mi corazón y memoria, los mentores de mi vida profesional.
Hoy, recuerdo con cariño a las señoras Belkis, Mireya y Rosita mis maestras en el jardín de infancia, a la señora María Isabel Rodríguez mi maestra de primero a tercer grado, a la señora Graciela Raguá de cuarto grado, al maestro Gilberto Hinojosa un grande del idioma castellano, al profesor Valero de educación física y a la señora Blanca Rosa (no recuerdo su apellido) de quinto y sexto grado porque gracias a sus esfuerzos he logrado superarme como persona observando los ciudadanos ejemplares que son.