Son las 9:26am al momento de comenzar a escribir esta publicación. Es día domingo, y mientras me preparo mi termo de café de todos los días veo/escucho el primer episodio de un nuevo podcast de Leonardo de Lozanne, el vocalista de una de mis bandas de rock favoritas: 'Fobia'.
Escribo porque amanecí con ganas de hacerlo, y ferviente creyente de lo orgánico, heme aquí con los dedos sobre el teclado haciéndole caso a lo que me dicen mis entrañas. Llevo mucho tiempo tratando de encontrar un formato tipo diario que pueda desarrollar y sencillamente no le hayo, y esta publicación siento que será uno más de esos intentos.
Por eso es que escribo esto bajo el paraguas de 'Narraciones ordinarias', que es una manera sofisticada de decir que aquí hablaré de cosas comunes y corrientes de todos los días, de cosas ordinarias. Curiosamente no expliqué esto en el número uno de esta sección, así que aunque tarde, aquí tienen el porque del nombre.
Siempre me ha generado cierto conflicto el concepto de diario, porque no sé ustedes, pero al menos yo, tiendo a menospreciar el día a día, a pesar de que, irónicamente, me encanta, al momento de escribir, encontrarle la profundidad al día a día. Es curioso como alguien que se interesa tanto en enaltecer el día a día, considera hablar de el, de manera más casual, no tan relevante.
Tal vez esta sección, si logro que funcione, me permita ver lo positivo del día a día, ya sin la necesidad de lupa y binoculares, sino de manera más natural, lo que implica tener una mirada mucho más afilada y fina de lo que parece. Hablar de manera sencilla de lo complicado no es nada fácil. Y lo mismo aplica a la cotidianidad. Ver lo grandioso en lo cotidiano, ver lo que se ha vuelto invisible de tanto tenerlo enfrente, tampoco es fácil.
Tal vez por eso al madurar, al envejecer, vamos cambiando, y somos capaces, gracias a todo lo vivido, de valorar más lo que nos rodea. Nos volvemos más sensibles. Valoramos más lo esencial que lo superfluo. Dejamos de perder el tiempo en cosas inútiles, y en general tendemos a disfrutar más la vida, y por lo general, las pequeñas cosas, el día a día.
Escribir estos textos también me permitirá practicar el arte de "no decir nada", o sea de no hablar de algo preciso, concreto, y aún así, decir algo. Suena raro, lo sé, pero muchos escritores logran esto, logran que les leas aunque hablen de cosas en apariencia irrelevantes. Un buen ejemplo es Vicente Quitarte, que te habla de sus lápices de la escuela y su mochila, y logra capturar tu atención como si hablara del cambio climático, o un reporte de guerra.
Hay gente que lees aunque te hable del pronóstico del tiempo o su lista de compras del supermercado, no tengo idea de como lo hacen, pero me gusta soñar que algún día pueda descubrirlo, que algún día pueda lograrlo. Tal vez suena presuntuoso, o iluso, si lo prefieren, pero soñar es gratis, así que permítanme ese gusto, ese lujo.
He soltado y retomado este texto a lo largo del día, y ahora veo/escucho una nota sobre el Gran Premio de Australia, correspondiente a la primera fecha de la temporada 2025 de la Fórmula 1, y es curioso como se mezclan el trigo y la hierba en los comentarios. De repente hablan de cosas relevantes, y de ahí brincan a sobre-analizar la mirada de un 'peso pesado' mientras saluda a un piloto.
Al parecer, este texto, lo que veo/escucho, y la vida misma, son lo mismo, un menjurje de piedras y diamantes, una mezcla difícil de precisar, y de cribar, de lo relevante y lo irrelevante, de lo importante y lo prescindible.
¿Qué determina el valor de las cosas, nosotros o sus características inherentes? Tal vez ambas cosas. Nadie habla de lo que no es importante. Nadie pierde tiempo en lo que es inútil. Y si lo hacemos es porque nos permite hablar de algo más, de otra cosa más relevante. Como esta publicación que parece dar tumbos de tema en tema, pero habla de mi necesidad de comunicar/encontrar en un formato que hace rato persigo sin éxito.
¿Encontraré pronto ese formato? La verdad es que no lo sé, pero tal vez me acerque a saberlo escribiendo, y si no, algo aprenderé en el proceso. Pero por el día de hoy daremos punto final a ese aprendizaje, que ya son las 8:20pm, y ya hace hambre. Muchas gracias por leerme, y hasta la próxima.
©bonzopoe, 2025.
Si llegaste hasta acá muchas gracias por leer este publicación y dedicarme un momento de tu tiempo. Hasta la próxima y recuerda que se vale dejar comentarios.