Cuando estaba en la universidad, recuerdo preguntarle a un profesor de literatura avanzada: "Profesor, si nos contratan por nuestra habilidad para escribir, por nuestro arte, ¿cuál sería realmente el objetivo de nuestros talentos?" Y recuerdo, que él, fijamente me miró y me dijo algo que hasta el día de hoy lo recuerdo: "Escribimos, Jesús, principalmente para nosotros. A veces puede darnos alegría o satisfacción en cuanto al dinero, pero siempre irá primero la autenticidad; siempre." Muchísimas cosas de mi vida, y más en mi etapa de la universidad, no recuerdo pero hasta el último de mis días, recordaré ese sabio consejo...
Cuando estás en HIVE, básicamente estás en una "selva digital" donde el talento está a la vuelta de la esquina. Jamás me cansaré de decirlo: en esta plataforma, abunda de un modo muy llamativo, los autores que son genios totales. Estos son algunos de los desafíos, como autor/escritor que todos poseemos; incluyéndome. Pero también está la cuestión muy poco explicada específicamente del apoyo en esta red social. Si bien, todos buscamos esa premiación que nos inspire y motive, a veces no está basada en méritos o en realización.
No tengo idea, y ya tengo casi dos años en este lugar, cómo funciona con exactitud la red de apoyo, curaciones y votaciones.... Lo que sí sé, que cada día que me siento en la sala de mi casa, detrás de la laptop a escribir, lo hago para complacerme a mí. Para dejar un registro de autenticidad en el formato de blogging. Para expresar lo que soy, mis sentimientos y mis pensamientos más complejos. Mi acto de humanidad, inicia de la mejor manera a través del mero hecho de escribir.
Antes de elegir el tema de este post, de buscar en cuál comunidad subirlo o qué fotos emplear para darle soporte; lo primero que hago es pensar si lo que deseo contar es lo suficientemente empático para ser leído. A veces, doy en el clavo, muchas otras, no. Es un juego, no hay garantías; y eso también está bien. No soy alguien que ame demasiado acostar plácidamente en la queja, más bien todo lo contrario. Lo que sí he notado, es que en muchas ocasiones vencer a la rutina; es decir, al hecho de escribir para vivir, para comer, resulta agobiante...
Porque la pasión es una parte inmaterial de este "trabajo/amor/hobby/pasión". A veces, tienes la obligación de cumplir con un horario, un objetivo, una marca diaria de "eficiencia"; y es ésa naturaleza del trabajo que detesto y me resisto totalmente. Semanas atrás, atravesaba una época oscura de sentimientos encontrados y emociones, y desde mi óptica y crítica, han sido los mejores posts que haya subido en este 2026. Incluso, en esta comunidad de @r subí uno, llamado "Raindrops" (honestamente, se los recomiendo a todos).
Actualmente, me siento más estable, más en balance entre mi psique, mis anhelos y mis emociones. Creo que en ocasiones, olvido que también soy un ser humano. Que tengo permitido parar, reflexionar, respirar, dar una vuelta para despejarme y así, tal vez y sólo tal vez, seguir adelante... No creo jamás haber sentido un bloqueo creativo en el sentido más estricto de la palabra. Lo que sí me sucede, es que hay momentos donde tengo más pasión y devoción por armar un post o escribir un ensayo, y en otras ocasiones menos.
Mi vida está lejos de ser perfecta. Literalmente, si no escribo, no como; eso es una presión que muy difícilmente algunas personas puedan entender totalmente... Ser freelancer tiene unos pros preciosos y recomendables pero sus contras son muy llamativos; como depender al cien por cien del aquí y el ahora. Hay mucha vulnerabilidad y poca empatía con nuestro modo de vivir y entender la economía digital. Yo venzo la monotonía del día a día, describiendo lo que anteriormente no había hecho e intento hacer lo mejor que puedo con lo que tengo.
Soy quien soy, hago lo que siempre supe que me apasionaba. Y sobre todo, lo que muy concienzudamente sabía que me distinguía de los demás. Hallar esa habilidad que sólo la pasión, el talento natural y la inspiración te dan, es algo que no nos podemos negar a nosotros mismos. A veces, puede salir muy mal, pero sería mezquino y falaz no decir que los beneficios para el alma, para nuestra mente y sobre todo para nuestro propio valor como seres humanos, como individuos es inconmensurable. Veni, vidi, vici, folks!