¡Holis a todos en la comunidad de Hive! Espero que estén teniendo un excelente día. Hoy quiero compartirles un resumen de lo que fue un día súper especial y diferente en mi rutina habitual. A mis 24 años, y estando ya en las últimas etapas de mi carrera de medicina, a veces los días se vuelven un poco monótonos entre el estudio y el hospital, por lo que recibir visitas de la familia siempre es una alegría y un cambio de aire necesario.
Mi día comenzó bastante temprano, como ya es costumbre para mí. Últimamente he estado muy enfocada en mi bienestar físico y he incorporado una rutina de entrenamiento funcional de lunes a viernes, algo que me hace sentir con mucha más energía y ha mejorado mi recomposición corporal. Así que, antes de que llegara el resto de la familia, me aseguré de cumplir con mi entrenamiento del día.
Aquí les comparto una foto que me tomé después de terminar la sesión en el espejo del gimnasio. Todavía estaba un poco cansada pero con esa sensación de satisfacción que te da el haber completado tu rutina diaria. El ambiente en el gimnasio a esa hora de la mañana es súper tranquilo y me ayuda a empezar el día con buen pie. Me cambié rápido, desayuné algo ligero y me preparé para el plato fuerte del día: la visita de mis tíos y mis primos🫂🧡
Mis tíos y primos llegaron al apartamento a media mañana. Tenía bastante tiempo sin verlos, así que fue un reencuentro muy bonito. Preparamos café, sacamos algunas galletas y nos sentamos a conversar por horas. Compartir tiempo de calidad con ellos es algo que valoro muchísimo. Me contaron sus últimas novedades y yo les hablé de cómo va mi último año de medicina y de los retos de las rotaciones en el hospital. Es increíble cómo el tiempo vuela cuando estás en buena compañía, simplemente disfrutando del momento.
Entre risas y cuentos, pasó la mañana y parte de la tarde. En un momento, salimos un momento del apartamento porque mis tíos necesitaban buscar algo en su camioneta. Al bajar, nos encontramos con una sorpresa súper cómica que nos hizo el día a todos 😂😂
Lo más cómico del día fue ver a este gatito, como ven en la foto, completamente posado encima del techo de la camioneta azul de mis tíos. Parecía que el techo del vehículo era su lugar favorito de descanso y nos miraba con mucha tranquilidad mientras nosotros nos reíamos de su ocurrencia. No podíamos creer que estuviera ahí tan relajado, como si nada. Por supuesto, no perdimos la oportunidad de tomarle una foto antes de que decidiera bajarse de su trono improvisado.
Después de ese momento divertido, subimos de nuevo para seguir compartiendo hasta que cayó la tarde. Ya para la noche, habíamos planeado salir todos juntos a dar una vuelta y cenar algo sabroso fuera del apartamento.
Decidimos ir a Lechería, que es una de mis zonas favoritas para pasear. Me encanta el ambiente relajado que tiene, especialmente de noche, y la brisa marina siempre es súper agradable.
Aquí les dejo una foto que capturé de la vista nocturna. Las luces de la ciudad, los edificios y las palmeras iluminadas crean un paisaje muy bonito. Lechería tiene esa mezcla perfecta de ambiente playero y urbano que la hace única. Caminamos un rato por la avenida principal, disfrutando de la conversación y del clima perfecto antes de dirigirnos al restaurante que habíamos elegido.
Para cerrar el día con broche de oro, fuimos a cenar pizza. Como ven en esta foto que nos tomamos en la mesa, estábamos todos súper contentos y relajados. La cena estuvo deliciosa y la compañía, inmejorable. Estas son las pequeñas cosas que realmente importan y que te recargan de energía para seguir adelante con las responsabilidades diarias. Me encantó poder compartir este día tan completo con mis tíos y primos.
Fue un día maravilloso, lleno de momentos sencillos pero significativos. Me recordó la importancia de hacer pausas, disfrutar de la familia y valorar esas pequeñas alegrías de la vida. Gracias por leerme y espero que les haya gustado este pequeño relato de mi día. Nos vemos en el próximo post.