Esta semana ocurrió algo triste en mi zona y justo en el lugar donde grabo mis videos de minimalismo. Un lugar que tengo toda la vida viendo de lejos y que fue solo desde el año pasado que me motivé a visitar. Algo muy tonto, porque me doy cuenta que me perdí de muchos momentos, donde recargar de energías en ese lugar, me habría sentado de maravilla, pero en la ciudad casi siempre nos dejamos llevar por su dinámica que nos aleja de la naturaleza.
Hoy publico sobre el incendio de un pequeño bosque de pinos, en una urbanización al sur este de Caracas. Un incendio pequeño, pero que dejó un rastro horrible. Un incendio que sucede más de lo que me gustaría, porque no pasan más de 5 años sin que haya uno. De hecho recuerdo el primero que viví, en el año 92, cuando el edificio se estaba estrenando y justo ocurrió en nuestra frontera.
Aunque este incendio está a una distancia considerable de mi casa, por lo que es imposible que se extendiera y llegara a mi edificio, se trata de un lugar que me encanta y que en los últimos meses me ha servido de compañía, e incluso de motivación para la creación de contenido.
En el momento que vi las llamas, todavía estaban lejos del lugar exacto donde grabo video y me siento a meditar. Sin embargo y aunque no pensaba que llegarían, sí llegaron a pesar que los bomberos, estuvieron desde muy temprano.
Yo sinceramente estoy decepcionado de esos bomberos. No vi estrategia y podría decir que ni ganas de apagarlo. Creo que su única intención, además de que la gente vea su presencia, es que las llamas no llegaran a los edificios cercanos. Aunque el peligro era mínimo, porque ahí no hay material suficiente de combustión y las llamas no crecen mucho, puede que el riesgo podría haber sido de asfixia por el humo llegando a los apartamentos. Fue un incendio con llamas de un metro máximo, que pudo ser apagado con voluntad.
Mi mayor temor fue con los pinos. No con los grandes, ya que son fuertes y no es el primer incendio al que enfrentan. Pero cuando grabo siempre veo pinos bebés y como ya sé de esos incendios, siempre temí por ellos. Sabía que muchos no aguantarían las llamas y morirían. Ese fue uno de los motivos por el que me traje un pino bebé a mi casa. Lamentablemente solo me traje uno, que salvé; porque justo en la parte donde estaba, se quemó mucho y los otros pinos pequeños murieron. Ahora que lo pienso, pude haber hecho más, con el incendio y sobretodo protegiendo los pinos bebés. Aunque también pensé que si este año no había incendio, los hubiese extraído de su hábitat en vano.
Hoy decidí correr por la zona, para investigar y cuantificar los daños. Necesitaba ver cuántos pinos se murieron. Cuál fue el daño real del incendio.
El paisaje es desolador. Es triste caminar sobre las cenizas, en un lugar donde todo era demasiado verde. Algunos pinos bebés están a salvo. Otros murieron.
Un dolor enorme fue ver al Gran Pino quemado y con una rama destruida. Este árbol es mágico, está en todo el centro, como si alguien lo había puesto ahí. Pensé que era imposible que se quemara, ya que lo rodea la tierra y no está pegado a otros pinos ni la maleza. Sin embargo todo su suelo es una alfombra de sus hojas y eso fue el combustible para que ardiera en su base.
antes | después |
Hormigas
En definitiva el incendio fue de solo maleza quemándose. Por lo rápido, no hubo tiempo para que ningún pino ardiera; por lo menos ninguno sano, aunque sí vi unos pocos que ya estaban secos y que seguro ardieron bastante esta vez.
Este incendio duró aproximadamente 12 horas. Como dato inspirador; al retirarme vi una fila larguísima de hormigas trabajando. Caminaban sobre las cenizas, cargando ramas, con mucha motivación. La naturaleza enseguida se pone a trabajar, hay que seguir el ciclo de la vida...
Paisaje
Salvado
Aquí es donde estaba...