Luego de una temporada de ausencia, han pasado muchas cosas en mi vida, pero una de las más hermosas es el hecho de haber consolidado mi vida al haber encontrado el verdadero propósito de la misma: dedicarme a servir a los animales para sanar su salud y preservar su integridad y dignidad.
Antes de haberme ausentado, habrán visto en mi blog algunos posts o vídeos en los que hablaba sobre mi incursión en este mundo, pero ya tengo casi 5 meses trabajando como auxiliar veterinario, además del hecho de que ya estoy estudiando formalmente la carrera de Medicina Veterinaria y mi experiencia ha sido maravillosa, el nivel de felicidad que tengo actualmente es increíble.
Como pueden ver en las fotos, la felicidad que me da estar siempre en contacto con animalitos me hace demasiado feliz, del mismo modo, siento que esa misma felicidad y cariño a los animales les hace sentir en confianza conmigo y eso hace que todo salga siempre bien, muchos tutores me lo dicen, que muchas veces los animalitos son de temperamento fuerte pero que conmigo se sienten más tranquilos, es una bendición.
Poco a poco, iré volviendo para contarles un poco de cómo ha sido mi dinámica tanto de ser auxiliar como de ser estudiante universitario de nuevo luego de los 30 años, porque también ha sido un viaje interesante, con más altas que bajas motivado a la experiencia previa que ya poseo por mi primera carrera en computación.
Pero por ahora, solo disfruten de las fotos de los pacientes hermosos de la clínica junto a mí, se siente bien estar de vuelta.
English Version (click Here)
After being away for a while, a lot has happened in my life, but one of the most wonderful things is that I’ve found my true purpose: dedicating myself to serving animals to restore their health and preserve their well-being and dignity.
Before I took a break, you may have seen some posts or videos on my blog where I talked about my foray into this world, but I’ve now been working as a veterinary assistant for almost five months. On top of that, I’m now formally studying veterinary medicine, and my experience has been wonderful—the level of happiness I feel right now is incredible.
Little by little, I’ll be coming back to tell you a bit about what it’s been like for me to juggle being a vet assistant and a college student again after turning 30—because it’s been quite an interesting journey, with more ups than downs, thanks to the experience I’ve already gained from my first degree in computer science.
But for now, just enjoy the photos of the wonderful patients at the clinic with me—it feels good to be back.