Hace 22 años, iba caminando por la calle junto a un muchacho que tenía una conversación profunda conmigo, tan profunda para lo jóvenes que éramos, que se veía lejana.
De esa conversación se quedó algo grabado en mi memoria: "El amor es una decisión". Aquellas palabras me hicieron saber que no le decía "Te amo" a cualquiera o a la ligera, si no que para él era una palabra poderosa e importante.
Y sí, llegó el día en que lo dijo, un año después de aquella conversación profunda y aún lo sigue diciendo, a pesar de las fallas, las diferencias y todo lo que dice el cura, pastor o sacerdote en lo que debes acompañar a la persona que escogiste para estar a su lado. Hemos estado allí porque decidimos amarnos, porque decidimos ser familia y por el sentimiento que nos une.
Nadie dice que mantener esa decisión es fácil, hay días en los que sentimos que no nos cae bien el uno o el otro 😂 y quizás es la parte divertida de ser humanos. Que estamos cargados de un sin fin de emociones, pero aún así nuestra decisión sigue firme. Y amo como me mira con orgullo, amo oírlo hablar de mí como si yo fuera una experta en lo que hago 😂, amo cuando me canta al oído, cuando me dice que estoy bella o sorprende con pequeños detalles más allá de chocolates y flores. También hay cosas que odio de él y por supuesto que él de mí, pero hoy es el día del amor, no de la guerra 😆, así que no hablaremos de eso.
Ese joven que caminaba a mi lado sigue aquí, dando pasos en la vida junto a mí, porque decidió amarme y yo decidí amarlo a él 💕.