Siempre digo que la Paz Mental es muy importante, aunque a veces cuesta conseguirla del todo, más aún en un mundo donde los tiempos son acelerados, el ritmo del trabajo es fuerte y las cargas siempre están presentes en la mente. Pero mientras se pueda, hay que procurar tenerla.
Inicio con esto, porque por casi 9 años viví en un sector donde la bulla, el chisme, los escándalos, el bingo y otros vicios, robaban mucho mi paz mental y la de mi familia. Nuestra casa nos hacía sentir cómodos, estabamos bien y seguros, ya nos habíamos adaptado a ella, pero habían cosas externas que nos afectaban muchísimo. A veces teníamos que cerrar los ventanales para que no entrará tanta bulla de afuera, para evitar que subiera el olor y humo de la Marihuana o cigarrillo 🫠. Realmente eso y más, nos llevó a estar molestos, a irritar a los niños y lo único que pensábamos era en que teníamos que mudarnos.
Mudarnos era la solución, pero solo pensábamos en ello. A mi me cuesta mucho cambiar de lugar, mudarme es un trauma de mi infancia, por las muchas veces que nos mudamos cuando era niña. Me gusta la estabilidad. Algo que nos tenía más incómodos era que casi todas las noches los vecinos de al frente jugaban Bingo hasta la media noche y colocan antes, durante y después música (si es que se le puede llamar así) a todo volúmen y no, nadie podía decirles nada porque son familia de Policía y pelioneros.
Entonces, de un momento a otro dijimos: Este año nos tenemos que mudar si o si. Y así fue, tenemos ya 2 meses y algo más viviendo en otro lugar, con una buena vista y el sonido solo de los pájaros en la mañana, y a lo lejos de algunos motores de los vehículos que pasan.
Vivimos frente a un parque, así que podemos ver los árboles, el parque, las montañas y la neblina caer en la mañana. En las mañanas y noches es una vista hermosa. Y como estabamos aún en inviernos, las hojas de los árboles se ven vivas, con un verde intenso.
Los niños pueden bajar a jugar en el parque, ya que solo es bajar y cruzar la calle. También atraviesan el parque para ir al colegio y aprovechamos la sombra que dan los árboles en el día.
Nos terminó de motivar a la mudanza, el cambio de escuela de nuestros hijos. Para estar más cerca y ahorrar en transporte. Le pedimos mucho a Dios para encontrar una casa con estas características y han mejorado mucho las cosas. Los niños viven y duermen más tranquilos.
Claro que existen desventajas: Detrás del parque hay un cementerio viejo jajaja, pero menos mal lo cubre los árboles y no lo vemos. También ahora vivimos en un tercer piso, así que son más escaleras. Pocas veces pasa, pero se va el agua y tenemos un techo en frente que me impide hacer tomas completas. Sin embargo esas son pequeñeces y estamos agradecidos.
Todavía hay noches en las que mientras estamos cenando o hablando, nos quedamos en silencio, nos miramos y decimos: YA NO SE OYE EL BINGO, Jajajajaja. Y eso nos llena de paz y tranquilidad.
Mientras pueda ser hallada esa paz, hay que procurar tenerla. Pequeños cambios, hacen grandes diferencias.