El fin de semana pasado visitamos una playa en san Clemente. Ir a la playa es una de nuestras costumbres, ya que no necesitamos un motivo especial para hacerlo, simplemente ganas y esas sobran.
Bueno, soy de la Costa y quizás es por eso que amo ir a la playa y comer pescado frito, camarones y mucho más. ¿Una confesión? No sé nadar 😆 pero me meto hasta donde el agua me llega casi al cuello y disfruto mucho el mar y las olas. ¿Estoy loca? Probablemente, pero nunca entro sola y también respeto mucho el mar 🌊, pero sin miedo.
Mi papá nos enseñó amar el mar, nos llevaba a diferentes playas cuando éramos niños. Recuerdo que para no gastar ibamos en carro propio, con suficientes bebidas para mantenernos hidratados, un buen ceviche, chifles (plátano tostado delgadito) y pan. Con eso eramos muy felices y más porque lo que sí nos compraba en la playa eran helados. Recuerdo que ir a la playa era una costumbre muy seguida y siempre invitaba a mis tíos o a algun amigo.
Lo que más me gustó de este viaje, es que Joaquin se quiso meter al mar, él no lo hacía desde hace 3 años, le agarró miedo porque una vez el mar estaba, como decimos nosotros "picado", es decir con fuertes oleajes y marea alta. Pero esta vez me agarró de la mano para que lo llevara y lo disfrutó mucho. Tanto que luego no queria irse jajaja.
Este fue el primer viaje a la playa sin mi papá, pero igualmente lo disfrutamos en su nombre y estoy segura que él estaría feliz. Lo que más me gusta ahora que soy mayor, es que no necesito llevar ceviche o comida hecha y puedo comprar en la playa si así quiero, pero eso sí, hay que saber elegir.
En mi caso había pedido pescado frito, pero luego quedé decepcionada, ya que no era lo que yo esperaba y era más bien como semi apanado en filete. Así que luego pedí una bandeja marinera de chicharrón de pescado y de alli compartimos mis niños, mi esposo y yo.
Esperando poder visitar el mar 🌊 pronto, nuevamente.
Portada editada en canva pro