Hace unos días abandoné el sitio donde tuvimos un encuentro Arcoiris que es un espacio para compartir con la Naturaleza y otros seres humanos que comparten este interés. Fue un encuentro pequeño donde el número máximo de participantes estuvo cerca de 20 personas. Digo pequeño porque me han contado que hay algunos en los que llegan miles de personas.
Fue muy intenso y la convivencia tuvo algunos altos pero muchos bajos. Choques de ego y disputas por quien sabía más sobre cualquier tema en discusión fueron constantes, además de contar con varios personajes que aportaban poco y consumían mucho. Aún así aprendí bastante y logré conectar con algunas personas interesantes con las cuales no quisiera perder contacto.
En el encuentro Arcoiris se enciende un fuego central que se mantiene encendido durante la duración del evento, al cual se le llama Fuego Sagrado. Ahí se canta, se come y se discuten los temas que afectan al grupo. Hubo mucho espacio para la música y aprender de la Tierra. Además teníamos acceso a hongos mágicos muy cerca asi que también ellos fueron grandes maestros que participaron de la experiencia.
En el titulo menciono la escuela de los parásitos porque había mucho insecto que nos depredaba y eso hizo un tanto dura la estadía. Pero no solo insectos, sino también personas que tenían discursos muy místicos pero que en la práctica solo consumían la energía de quienes se esforzaban por proveer las necesidades básicas del grupo. Gente que pasaba todo el dia hablando mientras el resto buscaba leña, alimentos y agua.
Esto reforzó en mi la idea de que a veces va mejor ir solo por la vida y cuidar la energía, a menos que exista un grupo dispuesto a compartir las tareas de forma equitativa día tras día y no solo en algunas ocasiones. También me hizo volverme mas desconfiado de aquellas personas que usan palabras muy elevadas ya que suelen carecer de humildad y empatía. Mas vale la palabra sencilla acompañada de acción.
También tuvimos que resistir unas cuantas tormentas muy intensas que causaron estrasgos en las construcciones provisorias que ahí levantamos.
Con todo, es una pena tener que abandonar el lugar y volver a andar deambulando. Quisiera seguir en contacto con la Naturaleza y hay algunas opciones que estoy evaluando. Incluso hay un proyecto de largo plazo del cuál podré ser parte pero aún se está buscando el terreno donde se piensa ejecutar. Entre tanto debo buscar algo donde poder pasar el tiempo de forma provechosa.
Por mientras estoy por la ciudad haciendo música y reuniendo algo de dinero y así estar preparado para los proximos movimientos.
La ciudad también tiene su encanto pero no puedo evitar sentir un cierto vacío después de haber estado en un lugar que con todos sus desafíos se sentía tan verdadero. Por ahora me toca ser paciente.