Mi visita a El Jarillo fue una experiencia espiritual única. Comenzamos reuniéndonos en la congregación con los hermanos del lugar, compartiendo momentos especiales juntos. Posteriormente, salimos en grupo a predicar en un territorio extenso pero hermoso, donde el clima y los paisajes nos maravillaron. El grupo que fuimos a apoyar a la congregación era de 42 personas lo cual permitió que se creará un ambiente más ameno y gracias a Jehová pudimos cubrir el territorio completo.
Tras la predicación, disfrutamos de un almuerzo reconfortante, compartiendo una sopa y jugando dominó y bolas criollas. Una experiencia que destacó fue cuando encontramos a una señora llorando en el cementerio mientras predicábamos. Nos acercamos a ella y le brindamos el mensaje de esperanza que nos proporciona Jehová, recordándole que nuestros seres queridos fallecidos podrán volver a la vida pronto.
Fue un día lleno de emociones, me gustó compartir y dar el consuelo, la felicidad y el compañerismo de todos fue muy muy bonito.
My visit to El Jarillo was a unique spiritual experience. We began by meeting in the congregation with the local brothers, sharing special moments together. Later, we went out as a group to preach in a vast but beautiful territory, where the climate and landscapes amazed us. The group that went to support the congregation was 42 people, which allowed a more pleasant atmosphere to be created and thanks to Jehovah we were able to cover the entire territory. After the sermon, we enjoyed a comforting lunch, sharing soup and playing dominoes and creole balls. One experience that stood out was when we found a lady crying in the cemetery while we were preaching. We approach her and offer her Jehovah's message of hope, reminding her that our deceased loved ones will soon be able to return to life. It was a day full of emotions, I liked sharing and giving everyone comfort, happiness and camaraderie, it was very very nice.