Amor en los tiempos de cólera
El amor es el sentimiento más complejo del ser humano. De lo sencillo a lo profundo, de la percepción más natural al enredo más mundano. Por ejemplo “El amor en los tiempos del cólera”, un libro del magnífico escritor colombiano Gabriel García Márquez, nos permite ahondar en el amor de los años 1800. Un hombre, Florentino, decide amar a una mujer, Fermina, y espera más de 50 años por ella.
La historia relata cómo la mujer prefiere casarse con el doctor más cotizado del pueblo y al quedar viuda volverá su mirada a un persistente amante, qué prefirió esperar por años, hasta concretar su deseo de vivir con ella
Eran tiempos de enfermedades como el cólera y este amor superó no solo la traba de sociedad, la economía, sino también la lucha por la salud. La pregunta que nos podríamos hacer es si tanto esfuerzo valió la pena, sobre todo cuando evaluamos los conceptos aplicables en el amor para el nuevo milenio.
** Amor y control**
Puedo hablarles desde mi experiencia propia sobre el amor enfocado en la pareja. Eran finales de 1900 y se trataba, en mi modesta opinión, de una lucha entre aceptar los parámetros que nuestras familias nos enseñaban o sencillamente romper esquemas. Tiempos de actualización y crecimiento para la mujer chocaron con las creencias de qué debía soportarlo todo en el matrimonio. Muchas empezamos a predicar las bondades del divorcio.
No aceptábamos que después de una formación profesional exigente, debíamos admitir una relación donde cada paso estuviera controlado por el marido, quién generalmente desde el enfoque patriarcal, consideraba que podía tener otras mujeres o que era normal practicar la infidelidad. Como personas productivas nos enfocamos más en alcanzar una relación dónde se privilegiará la fidelidad antes que nada.
Amor de cristal
Cuando hablo con los jóvenes, muchos de ellos en edades consideradas de la generación de cristal, como clasifican los psicólogos hoy en día, me doy cuenta que no están interesados, primero en casarse y cuando logran una pareja no tienen como objetivos procrear hijos o ampliar la familia. El amor de cristal podría ser visto desde dos ángulos, o muy egoísta o por el contrario más consciente de su responsabilidades.
Por un lado está el hecho de concentrarse más en la pareja y en el logro de sus objetivos comunes tanto a nivel profesional como amoroso. Eso los lleva a hacer muy cuidadosos, incluso con la decisión de no tener hijos, bajo el argumento de que no disponen del dinero o el tiempo adecuado para atenderlos. No juzgo ninguna postura, pero por el otro lado, como defensora de la familia entiendo que esto limitará el crecimiento generacional.
**El poder del amor **
El amor es un sentimiento que empodera, que nos da la fuerza para seguir adelante. Podemos ser hoy felices mortales imbuidos en la magia de un amor que nos lleva a soñar. También podemos ser mañana seres avasallados por el rechazo o la traición de quién creíamos era nuestra alma gemela.
Precisamos entender el poder del amor desde dos fuentes primarias. La primera para mí, el amor a Dios Él nunca falla, ni nos traicionará. La segunda el amor hacia nosotros mismos, ya que no podemos amar a otro, cuando no tenemos la capacidad de amarnos.
Nadie dispone de un manual para aprender a amar, pero existen orientaciones importantes cuando partimos de lo personal. Amarnos a nosotros mismos es cuidar nuestra salud mental, física y espiritual. Es procurar las decisiones más adecuadas y aprender de los errores. Creo firmemente en el amor filial, a nuestra familia, pero basado en el criterio de que no le harás a nadie lo que no te gusta que te hagan.
Amor sin limites
Nos enamoramos de nuestra pareja porque tiene algo especial por ejemplo es solidaria con otros o dispone equitativamente del dinero y nos gusta su manejo. Esta actuación puede cambiar y entonces comienza el proceso de desamor, porque ya deja de gustarnos. La química que nos atrajo parece acabar y entramos en la disyuntiva de que ya no todo es tan bueno.
En su libro “No creas todo lo que piensas” Joseph Nguyen señala que hay que crear y alcanzar el amor incondicional, para poder prolongar una relación. Si buscamos en el amor un estado de bienestar, paz y la prosperidad hay que dejar de poner condiciones.
Explica que podemos hacer una lista de las cosas de lo que nos gustan en nuestra pareja, pero más allá de eso hay que aceptar que en cada etapa, debido a las experiencias vividas, se van generando cambios.
El amor es una decisión a la que llegamos muchas veces por ilusión, por deseo o hasta por compromiso. Creer en su poder nos puede abrir el camino hacia la felicidad anhelada, validando su complejidad y aprendiendo todo lo que nos puede enseñar.
Fotografía de Cottonbro estudios, Maldive, Alejandro Ávila, Pixabay y mi archivo personal