ENGLISH VERSION (click here!)
On our way back home, we decided to take a different route than the one we took to get to Mesa de Esnujaque, specifically the La Puerta - Timotes highway. Although we didn't visit Timotes, the road was very close by, and we really wanted to experience two different routes connecting the state of Trujillo with Mérida for future adventures.
On this road, we had arid elevations on one side that looked like we were in a desert similar to cliffs, but on the other side, there were green mountains, full of beautiful crops and banana trees. The good thing about this area is that there aren't many vehicles on the road.
The landscapes seemed unreal, as I could see mountains after mountains, as if they had no end, in addition to a beautiful blue sky and clouds that seemed to be in no hurry.
The journey to La Puerta took us about an hour. The enormous pine trees let us know that we were approaching this iconic place, known for being the gateway to the Venezuelan Andes, which is why it has such a peculiar name.
We couldn't stop to take more photos because we were running out of time to get to Maracaibo, but we were able to enjoy the experience of discovering a new route and seeing the extraordinary landscapes of my country. Although they make me feel a little scared, because of the steep and dangerous curves of the road and the emptiness between each mountain, they also make me feel full of life and eager to take more trips and make more memories of each adventure.
Photos taken with a Samsung Galaxy A35.
Collage created in Inshot
Content owned by me.
Translation by: Deepl
En nuestro regreso a casa, decidimos al final elegir un camino diferente al que tomamos para llegar a la Mesa de Esnujaque específicamente la carretera de La Puerta - Timotes y aunque no visitamos este último la vía nos quedaba muy cerca y la verdad que queríamos vivir la experiencia de conocer dos rutas distintas que conectan al estado Trujillo con Mérida para futuras aventuras.
En esta carretera teníamos de un lado elevaciones áridas que lucían como si estuviéramos en un desierto similares a las de un acantilados, pero del otro lado verdes montañas, llenas de hermosas siembres y árboles de plátano, lo bueno de esta zona es que no hay muchos vehículos en el trayecto.
Los paisajes parecían de mentira, como podía ver montañas tras otras montañas, como sino tuvieran fin, además de un lindo cielo azul y las nubes que no parecían ir de prisa.
El recorrido hasta la Puerta nos llevó aproximadamente una hora, los enormes pinos nos hicieron saber que ya nos encontrábamos llegando a este emblemático lugar, conocido por ser la puerta de entrada a los Andes Venezolanos y por eso recibe ese nombre peculiar.
No podíamos detenernos a tomar más fotos porque íbamos justos de tiempo para llegar a Maracaibo, pero pudimos disfrutar de la experiencia de conocer una nueva ruta y además ver los extraordinarios paisajes de mi país, que aunque me hacen sentir un poco de miedo, por lo empinadas y curvas peligrosas que posee la carretera y el vacío entre cada montaña, me hacen sentir llena de vida y con ganas de hacer más viajes y tener más recuerdos de cada aventura.
Fotografías tomadas con un Samsung Galaxy A35.
Collage realizado en Inshot
Contenido de mi propiedad.
Traducción por: Deepl
Noalys Salas 2.026