Un día noté que mi problema no era mi problema, sino:
-todo lo que hacía para no tener mi problema
-cuanto renegaba de mi problema
-lo mucho que odiaba mi problema
-cuánto me molestaba odiar mi problema
-como quería que mi problema fuera otro problema
y así un largo etcétera...
Cuando dejé de luchar contra eso, no fue que todo "mejoró". Pero al menos tenía solo ese problema, y no todas las capas adicionales de dolor y sufrimiento que le había puesto yo.