Hace algún tiempo me habían hablado de una pastelería muy famosa y antigua de mi ciudad Barquisimeto. Mi hija Anji comentó una vez que había ido de cita con su novio, pero no habían quedado muy contentos. Sin embargo, César y yo decidimos darle una oportunidad, primero porque yo no la conocía y segundo porque en la vida me gusta hacerme mis propias opiniones en base a mí experiencia, nunca hago un juicio de nada basado en la opinión de otros y eso aplica a lugares, experiencias y personas.
Nos dirigimos entonces al lugar que queda relativamente cerca de donde vivimos, fuimos caminando. Al llegar lo primero que noté fue que tiene una decoración muy retro, de los años 70 entrando a los 80. Esta pastelería fue fundada en 1948, osea que a la fecha tiene 76 años. Una de las más antiguas de la ciudad, tiene la fama de haber producido los mejores postres pasteleros por mucho tiempo, sin embargo se nota que la situación vivida todos estos años en el país le ha afectado, pero se valora el esfuerzo por mantener sus puertas abiertas a pesar de todo.
El lugar es tranquilo, no había tanta gente. Una iluminación agradable y si te hace desconectar.
Pedimos los postres, cuando vi los mostradores debo decir que me decepcioné un poco, sé de pastelería y por la textura y color de los postres deduje muchas cosas, así que preferí irme por una elección confiable y me decidí por un suspiro. César ordenó una tartaleta de manzana que realmente no me gustó.
En cuanto a café, ordené un capuchino que resultó tenía la crema vencida, sabía a yogurt y tuve que devolverlo y me dieron a cambio un chocolate caliente que si estuvo muy rico.
La experiencia no fue muy buena, creo que fue un lugar que tuvo su buen momento en el pasado, pero siento que ha bajado la calidad de sus postres. En cuanto al suspiro, estaba bueno, crujiente por fuera y suave y húmedo por dentro, así que me quedo con eso, volvería a comprarlo, además que tiene buen precio, $1 por pieza y era gigante.
Al final, pasamos un rato agradable, conversando sobre muchas cosas interesantes, siempre las conversaciones con mi esposo son interesantes, y luego nos devolvimos a casa caminando igual. Llevamos sendos suspiros para regalar a la familia en casa y les encantaron.
Sinceramente, no recomiendo el lugar, a mi parecer deben volver a reformular su menú.
Gracias por ser parte de este pedacito de mi vida.
Un abrazo gigante.
Zully🦋
Imágenes Propias.