Llevo algunos meses capturando imágenes de Templos e Iglesias de mi ciudad. Un secreto que no sé si he revelado aquí, es que amo entrar a las iglesias católicas y sentarme a disfrutar del silencio que hay en las horas en que no tienen misas. Esa sensación de estar en un espacio donde se siente plenitud y a la vez, se ha escrito tanta historia social.
¿Sabes cuántos caminos de vida se han determinado en una iglesia, aún en esta época actual? Estoy allí, sentada en una placita al lado del Templo de los redentoristas y comienzo a imaginar que tipo año 1850 entran las mujeres con mantilla, llevadas de sus chaperones. Amores, chismes, confesiones, matrimonios, bautizos,conspiraciones, muertes. Historias que nunca sabremos.
Amo las plazas antiguas y las iglesias de las ciudades porque me hacen cerrar los ojos para imaginar, reconocer a tantos que un día existieron y que por ellos estamos aquí, seres que hicieron lo que sólo sabían hacer porque eso fue lo que les fue enseñado en su época, ya no hay juicios cuando miro hacia atrás.
Conectar con la historia de un lugar, sobre todo si es ese donde naciste, tratar de contemplar a bisabuelos, tatarabuelos, haciendo sus vidas. Tratar de redimir a través de la mía esos "errores" que ellos pudieron haber cometido.
Sé que romantizo mucho todo esto del pasado. No voy a politizar o a mezclar lo sociológico con esta sensación de conectar con una línea de tiempo que mal o bien me trajo hasta aquí. Sencillamente me parece increíble que hace 200 años y más, personas caminaban alrededor de ese mismo templo como yo, conversando, sintiendo, soñando, viviendo o sobreviviendo. Siendo dueños o esclavos de sus vidas, acertando o equivocándose. Pero estuvieron y de alguna u otra forma siguen estando.
"Elucubraciones de una mujer sentada en una plaza"
Zully Castejón Scott.
Febrero 2025🦋
Gracias por dedicar tiempo valioso de tu vida a leerme.
🦋✒️🦋✒️🦋✒️🦋✒️🦋✒️🦋✒️🦋
Imágenes Propias.
Edición en Snapseed