Nuevamente por aquí con una nueva aventura, la cual no fue planificada, solo habíamos acordado Sheryl, Claudia y mi persona salir a rodar por la carretera que conduce a Ocumare de la costa, no sabíamos hasta donde llegaríamos.
Inicialmente, no me preocupe por tomar las fotos del recorrido porque pensé que seria una rueda normal sin muchas acontecimientos relevantes, como he descrito en los post anteriores la belleza de la carretera, la flora y la fauna, no quería ser repetitiva.
Fue el día 18-06-2021, nos levantamos a las 5 y 15 a.m, la hora del encuentro era a las 6 y 45 a.m, pero a las 6 a.m escribió Sheryl para informarnos que se sentía indispuesta y no iría al paseo. Salimos Claudia y yo a la hora acordada, cuando íbamos por la avenida Casanova Godoy paso por nuestro lado Yamira junto a Maye, ellas son del team montainbikemaracay, nos acercamos al estacionamientos donde Yamira estaciona su vehículo para rodar juntas, en esta parte de la historia no hay registro fotográfico.
Empezamos el recorrido, íbamos relajadas, en la entrada de la universidad Central encontramos a Angela con su primo Antonio esperando a Nella, nos saludamos y quedamos en encontrarnos en la alcabala, ellas son de nuestro team.
De allí salimos todos juntos pedaleando, cada uno a su ritmo, íbamos conversando y contando anécdotas, hicimos una parada en el mirador, al poco tiempo continuamos para llegar a la primera estación conocida como "Guamita", recargamos los termos, comimos frutas y nos despedimos de Angela, Nella y Antonio.
Era extraño, pero no había mucha afluencia de ciclistas este día, tampoco trafico vehicular por ser semana radical, todas estuvimos de acuerdo de seguir avanzando, aun no sabíamos hasta donde llegaríamos.
Al poco tiempo, nos encontrábamos en la "neverita", hicimos la pregunta reglamentaria: seguimos? y todas al unísono respondimos: SI.
Continuamos nuestro camino, íbamos disfrutando de la frescura del clima, al rato visualizamos el puente, que alegría! pronto estaríamos saboreando un rico chocolate, Claudia iba con hambre y quería su arepa de chicharrón, pero al acercarnos, el restaurant estaba cerrado.
Para el que sabe esperar la dicha lo alcanza, estuvimos un rato y tocamos la puerta, el dueño del negocio ya nos conoce y abrió, pedimos lo que deseábamos comer, se esfumo el hambre, saboreamos los chocolates y nos quedamos un rato charlando, era una buena señal.
Pasado unos 30 minutos, nos hicimos la misma pregunta, seguimos? y la respuesta fue: SI! vamos hasta la virgen, sabemos que después de este punto la carretera es bajando, estaba decidido, llegaríamos a la virgen.
Ese descenso es fabuloso, el clima es aun mas fresco en esta zona de la carretera, nos entregamos a que la gravedad nos lleve, por supuesto tomando la previsiones por la cantidad de curvas que se necesitan superar para llegar al destino. Al rato, visualizamos nuestro objetivo, estacionamos nuestras bicicletas, entramos al recinto de la virgen para agradecer, aprovechamos de quitar un poco las hojas que caen en las escaleras y a la entrada de la capilla.
Estábamos disfrutando de la paz del lugar, aun era temprano para regresarnos y recordamos que teníamos pendiente hacer un tik tok del challenger de Olga Tañon "que buena estoy", pero, la música no se escuchaba lo suficiente en los celulares, necesitábamos una corneta, en vista del inconveniente del sonido, decidimos bajar a la cascada y sorpresa!
Allí se encontraba una pareja con una corneta escuchando música, el rostro se nos ilumino y los invitamos a hacer el baile, al principio el chico mostro timidez, pero igualmente se unió en la gozadora, fue muy divertido.
La chica de nombre Elizabeth se entusiasmó con el tema de andar en bicicleta, compartimos un rato con ellos, nuevamente hicimos la pregunta: continuamos? y todas respondimos, SI! la suerte estaba de nuestro lado ese día y seguiríamos avanzando para continuar con la aventura de ir sin rumbo.
Estaba decidido, llegaríamos hasta la trilla, estábamos convencidas que nos encontraríamos con compañeros de biela, nos entregamos al descenso, disfrutando de la vía que estaba solitaria, era muy escaso el transito vehicular, íbamos con cautela, por las curvas y la velocidad que se puede alcanzar en la bajada pronunciada y curvas cerradas.
Al llegar al destino, no había ningún ciclista en el lugar, el recorrido nos llevo a estar mas cerca del pueblo de Ocumare de la costa, el regreso no lo teníamos fácil, pero, decidimos jugar a ganador y continuamos hacia adelante, la excusa perfecta era que no teníamos la foto en el arco de la entrada al pueblo y la sed nos empujaba llegar al bodegón que vende cervezas heladas.
Que ricura, saborear una bebida helada cuando el calor y el ejercicio se juntan, ya a esta altura, estábamos convencidas que conseguiríamos una cola o aventón de regreso, porque la distancia y la carretera de vuelta era bastante exigente, pero la estábamos pasando tan rico, que esa inquietud no nos iba a arruinar el momento.
Ya habíamos saciado la sed, pero era el mediada y teníamos hambre, por un momento nos asalto la duda del regreso, pero, continuamos hacia adelante, decidimos que llegaríamos al playón a comer, atravesamos el pueblo, era divertido porque saludábamos a las personas que conseguíamos a nuestro paso, estos paseos para nosotras son fuente de diversión y compartir.
Al llegar al playón, iba pasando por nuestro lado un señor, al cual le preguntamos si conocía a alguien con un camión o camioneta que nos llevara de vuelta a la virgen, esa fue nuestra pregunta, el señor, sin pensarlo mucho nos respondió: "yo las llevo por 10$", todas nos miramos y brincamos de alegría, ya teníamos resuelto el regreso.
Estábamos felices, Yamira conocía a una señora que prepara pescado de manera magistral, nos ubicaron una mesa en la playa, debajo de las palmeras, nuestras bicicletas estaban junto a nosotras, estábamos sorprendidas de como todo lo que queríamos se nos daba fácilmente, la playa era solo para nosotras.
Lo mejor fue cuando vimos venir a la señora con una bandeja de tostones, pescado y ensalada que nos dejo con la boca abierta, en momentos como estos, solo nos queda entregarnos al disfrute y agradecer tantas bondades de la vida, mientras comíamos conversábamos de experiencias de vida de cada una de nosotras.
Como no teníamos preocupación por el regreso, comimos despacio, Yamira y Maye se habían dado un chapuzón en la playa antes de la comida, esperamos un rato, aprovechamos de tomar fotos, yo aproveche de caminar por las piedras grandes que bordean la playa, quedamos a reventar después de ese exquisito manjar.
Nos encontramos con el sr. Alberto como habíamos acordado para el regreso, se fue a su casa a cambiar de ropa y vino por nosotras, montamos las bicicletas y emprendimos el viaje de vuelta, estábamos contentas porque no tendríamos que pedalear después de ese almuerzo.
Hasta los momentos todo había fluido de manera mágica, nos acomodamos en la parte de atrás de atrás de la camioneta con nuestras bicis, mientras recorríamos la carretera agradecíamos haber conseguido a este señor, pero las sorpresas continuaron.
Al llegar a la virgen continuo el viaje, nos miramos y nos reíamos, ninguna dijo nada, el pensamiento colectivo era que llegaría hasta la cumbre y allí seria mas fácil bajar, pero tampoco, nos trajo hasta la alcabala de el limón.
Dice un dicho: "Quien que no sabe a donde va cualquier autobús le sirve", en esta aventura salimos sin rumbo, solo sabíamos que íbamos bien acompañadas y nos permitimos que el momento marcara la pauta, nuestro mayor aprendizaje fue que: "Cuando confiamos en la vida, la magia aparece", quedo demostrado.