Los cubanos / tysports
Cuba ha vuelto al podio de los campeonatos Mundiales de atletismo. El triple que salva los muebles. Seamos sinceros, era esta y solo esta la disciplina capaz de sacarnos de ese bache que supuso el mítico Hayward Field. Desde 1983 y hasta 2022, Cuba jamás estuvo ausente del cuadro de medallas. Ahí la pausa, ahora el regreso.
Lázaro Martínez y Cristián Nápoles se encargaron de devolvernos a la senda del podio. Los hombres hicieron una competencia histórica, para uno y otro y para todos.
Lázaro alcanzó el podio por primera vez en un mundial al aire libre. Había arrasado de pequeño y tenía el título bajo techo en 2022. Esta es la quinta mejor marca de su palmares. Todas fuera de Cuba, todas en los últimos dos años. Centrarse en su talento y cultivarlo ha sido la clave del éxito y aún hay mucho camino por recorrer.
Cristian es de los que pone siempre toda la carne en el asador. Su temperamento es magnético. Gritamos con él, había que hacerlo. El bronce lo cotizó con una nueva marca personal, dejando atrás el 17.38m que había hecho para ser quinto en Doha 2019. Olvídense de si llegará o no a los 18 metros, es un tipo de los buenos momentos y eso se aplaude con las dos manos. Quien lo ve hoy quizás no repare en que hace apenas un año, este muchacho andaba vagando por las calles de La Habana. He ahí la importancia de no dejar de creer. El premio también para Napoleón, su padre.
El doble podio de Cristian y Lázaro es apenas el segundo que consiguen los hombres cubanos en la prodiga historia del triple salto en los mundiales al aire libre. En 1997, Yoelbis Quesada y Aliecer Urrutia fueron oro y bronce. La bandera cubana vuelve a ondear en una premiación de esta prueba, por primera vez desde 2015, cuando Pedro Pichardo ganó la plata en Beijing.
Hace un año muchos dedos en rol acusador señalaron a Lázaro cuando se fue sin marcas en la final de Eugene. Ahora, esos mismos, aplauden.
El tiempo, Dios, y esas cosas. Los últimos serán los primeros y los primeros los últimos (Mateo 20:16). Resurrección.
Linda Plata y hermoso bronce para esta isla que se ha ganado con creces el derecho de ser considerada como cuna de la mejor escuela de esta prueba en el mundo. El próximo año en París el espectáculo será 'espeluznante'.