ESPAÑOL
Amante de las artes marciales, artista marcial y seguidor de las Artes marciales mixtas, hoy quisiera realizar mi análisis de esta técnica, que desde mi punto de vista se ha convertido en una carnicería humana.
Aunque los principios del taekwondo, deporte el cual practique y amo con irreverencia, son explícitos: Cortesía, Integridad, Perseverancia, Autocontrol y Espíritu Indomable, creo que esta actividad no hace honor a ellos.
Convirtiéndose en un Coliseo Romano en el cual el PAN y el CIRCO son sus bases, la sangre, los golpes y reglas controvertidas, la barbarie humana convierte al octágono en el sitio antes mencionado.
ENGLISH
Martial arts lover, martial artist and follower of mixed martial arts, today I would like to make my analysis of this technique, which from my point of view has become a human butchery.
Although the principles of taekwondo, a sport which I practice and love with irreverence, are explicit: Courtesy, Integrity, Perseverance, Self-Control Indomitable Spirit, I believe this activity does not live up to them.
Becoming a Roman Coliseum in which PAN and CIRCUS are its bases, blood, blows and controversial rules, human barbarism turns the octagon into the aforementioned place.
Sin hacer críticas a los deportistas que denotan disciplina y actitudes atléticas invaluables, la mirada de los espectadores esperan sangre, para satisfacer sus deseos sádicos de dinero y de peleas sin escrúpulos.
En varias ocasiones he observado, como la fractura de tabiques, luxaciones de hombros, pómulos partidos entre otras cosas, hace que las peleas sean las más valiosas o mejor pagadas, apartando la técnica, el autocontrol y la defensa personal, que son las bases que nos cimientan los maestros que nos enseñaron éste arte.
Aunque admiro ciertamente el valor de estos nuevos gladiadores el sadismo, la vanidad, las ofensas y la ambición por el dinero hacen que mi opinión sea crítica a este mal llamado deporte.
Without criticising the athletes who show discipline and invaluable athletic attitudes, the spectators' eyes expect blood, to satisfy their sadistic desires for money and unscrupulous fights.
On several occasions I have observed how the fracture of partitions, dislocated shoulders, split cheekbones, among other things, make the fights the most valuable or best paid, pushing aside technique, self-control and self-defence, which are the foundations laid by the masters who taught us this art.
Although I certainly admire the courage of these new gladiators, sadism, vanity, offence and ambition for money make my opinion critical of this ill-named sport.