El FC Barcelona encara, y sin dinero, el que probablemente sea el mercado de fichajes más importante de su historia. En medio del anuncio de una profunda revolución en su plantilla la directiva del club catalán va con más fe que otra cosa a la casa de un jugador que pueda hacer olvidar los goles que Messi aportaba.
El panorama es incierto y ciertamente preocupante. A diario los medios de comunicación especulan con fichajes que son imposibles de alcanzar para la maltrecha economía azulgrana. Para colmo de males Ousmane Demenbelé, el futbolista de mayor desequilibrio que tiene la plantilla (con permiso de Pedri), tiene pie y medio fuera. Robert Lewandowski, el jugador deseado por la presidencia y por el propio Xavi Hernández para abanderar el nuevo proyecto deportivo no saldrá del Bayern por menos de 30 millones de euros, un precio algo alto para un jugador próximo a cumplir 34 años.
Bajo este escenario el FC Barcelona empieza una travesía nada sencilla. Joan Laporta prometió al llegar a la presidencia que los títulos volverían y que el estilo se iba a recuperar. Lo primero parece un sueño lejano pues con una plantilla desmotivada y sin gol la temporada se hará muy larga. Lo del estilo es algo un poco más realista pues Xavi ha devuelto la presión alta y el juego de posesión que tanto gusta a la afición blaugrana pero, vuelvo a repetir, sin gol el tiki-taka es estéril.
Según comentan desde Barcelona el cuerpo técnico habría pedido a la directiva un mínimo de siete fichajes. Se requiere un lateral derecho de calidad pues a día de hoy no se sabe quién será el titular en el próximo curso (Dani Alves no se ha renovado y sobre Sergiño Dest hay dudas). A Xavi gusta mucho la opción de César Azpilicueta pero el capitán del Chelsea no tiene claro su futuro. En este operación el club catalán dependerá una vez más de la presión que pueda hacer el futbolista para salir con destino al Camp Nou pues en caja no hay ni un euro.
Al igual que pasa con Lewandowski resulta paradójico que el Barcelona intente hacer una revolución descartando a un jugador de 20 años y con margen de progresión como Dest para dar entrada a un jugador de 32 años. Estamos de acuerdo con que el lateral norteamericano no ha sido lo que se esperaba pero nadie nos asegura que Azpilicueta podrá cubrir con garantías esa posición.
Otro de los deseos del técnico barcelonista es tener a un central de garantías. Se renovó a Araujo y se tiene bien atado a Erick García. Además se cuenta con el aporte de Piqué pero más allá de estos tres no hay otro zaguero con pergaminos para jugar. Umtiti no cuenta para el cuerpo técnico y la dirección deportiva prácticamente está regalando a un central que no tiene cabida en la plantilla. Lenglet es el otro central del FC Barcelona pero el rendimiento mediocre mostrado en las últimas dos campañas lo puso en el mercado. Se dice que se va a Inglaterra pero en forma de cesión. Dicho de otra manera en las arcas azulgranas no entrará ni un euro para salir al mercado.
Andreas Christensen es el central elegido para ocupar un puesto en la plantilla de Xavi el año entrante. Llegaría gratis al Camp Nou. Otro de esos casos en los que el deseo del jugador se impone a la crisis financiera que tiene el club.
El tema del lateral izquierdo tampoco está solucionado. Desde Inglaterra apunta el interés que el FC Barcelona tiene sobre Marcos Alonso, otro jugador del Chelsea. En este caso el panorama no es tan claro pues el club inglés no está dispuesto a dejarle salir tan fácil.
Medios de comunicación indican que el club londinense está dispuesto a negociar pero lo único que tiene el FC Barcelona para negociar es fe. Desde España han deslizado otros nombres que puedan hacerle frente a Jordi Alba, titular indiscutible en la zaga azulgrana desde hace una década, pero el problema económico es evidente. En la recamara está Balde, joven canterano que tiene la bendición del cuerpo técnico blaugrana. Veremos cómo se resueleve este culebrón.
En el centro del campo también hay problemas. Pedri y Busquets son indiscutibles. Gavi también gana peso pero del resto no se sabe mucho. Riqui Puig no entra en los planes y saldrá. A Frankie De Jong lo quiere media europa y los 80 millones que están dispuestos a pagar por él lo deja más fuera que dentro del Camp Nou. Nico parece tener un lugar seguro en la plantilla pero las ofertas por él también son tentadoras.
El FC Barcelona fichó a Kesie proveniente del AC Milán y si sale De Jong habrá que buscar a otro jugador con un perfil similar. En este caso sí habría dinero para buscar a alguien en el mercado pero el gran deseo de Xavi es Bernardo Silva, jugador del Manchester City, pero desde Inglaterra aseguran que su precio de salida es de 94 millones de euros. Una cantidad muy alta para un equipo sin dinero.
Además de Lewandowaki en la delantera azulgrana hay que buscar sustituto a Dembelé. El elegido para tal misión sería Raphinha jugador de Leeds que cuesta 50 millones de euros.
Este panorama deja al FC Barcelona en una de las encrucijada más importante de su historia pues es necesario dinero para fichar y volver a tener un club competitivo. Desde España señalan que están por aprobar palancas económicas para que el Barca vaya al mercado. Mientras tanto se discuten rebajas salariales y no se terminan de renovar perlas como Gavi.
Todo esto pasa en un club que ve como el Real Madrid, su más grande rival, gasta 100 millones de euros en la firma de un joven de 22 años y celebra la consecución de la liga y la Champions.