Nunca admiré tanto a un deportista como a Nolan Rayan, él junto con Maradona y Michael Jordan (vaya pasticho deportivo ¿eh?) eran lo mejor que habían visto mis infantiles ojos a la hora de dominar todos los aspectos de sus respectivas disciplinas. El derecho de Texas era un verdugo sobre la lomita, fue el primer pitcher en enviar a home una bola a 100 MPH, el máximo ponchador de la historia de las grandesligas (5714), 7 juegos sin hits ni carreras además de hazañas tales como sacar un inning con tres ponches: 9 strikes sin bolas además de protagonizar una de las peleas más memorables de la historia del béisbol.
Imangen de Chicago Tribune
Justamente ese hecho ocurrido el 9 de agosto de 1993, en un juego donde Ryan, un veterano de 46 años y 27 campañas en su cuenta se encargaba de lanzar las serpentinas con sus Rangers de Texas ante los Medias Blancas de Chicago, donde resaltaba un joven toletero llamado a ser una de las grandes estrellas del equipo de la ciudad de los vientos de nombre Robin Ventura. El llamado "Cohete" Ryan acostumbraba intimidar a sus rivales lanzando la segunda bola rozando el cuerpo de los bateadores, de manera que éstos sientan el temor de enfrentarse al mejor lanzador de la historia del béisbol (al menos para quien escribe lo es).
Medio a propósito, medio sin culpa Ryan envía un misil teledirigido al costado de Ventura, mismo que impactó con precisión y que generó la reacción enfurecida del joven cuarto bate de los Medias Blancas, corriendo descontroladamente hacia el montículo con sed de venganza en los ojos y puños. Lo que ni Ventura ni nadie imaginaba era la reacción calmada de Ryant, como torero esperando el embiste de la fiera bramante, dando inicio a la pelea en un terreno de juego más memorable de la historia del béisbol-
Ryan se retira el guante segundos antes que su enfurecido rival llegara a su encuentro, es allí cuando el veterano lanzador toma al joven por el cuello aplicando una llave, de manera que lo retuvo inmovilizado para luego propinarle uno tras otro una serie de ganchos al rostro (conté cinco) tan rápidos como su recta de humo antes que los compañeros disolvieran el magistral movimiento del viejo texano.
Ciertamente fue bastante humillante para el chico que además fue expulsado del juego mientras Ryan se acomodó el uniforme, se montó de nuevo al morrito y continuó con su recital de rectas. Causa curiosidad como tanto la carrera de Nolan Ryan como ventura tomaron rumbos distintos luego de esta escaramuza, Ese mismo año el Cohete da fin a su gloriosa carrera sólo a la espera del trámite de ser exaltado al Salón de la Fama, cosa que obtendría en 1999, por otra parte Ventura construyó una muy discreta carrera sin pena ni gloria pero eso sí, ambos son recordados por esta singular pelea más que por sus números.