Siempre viví cerca del Estadio Nacional Brígido Iriarte en Caracas razón por la cual los eventos deportivos no me eran ajenos, especialmente de fútbol y atletismo, este último una pasión que comparto con mi padre. No fallábamos en las gradas del coso del Paraíso para ver el "Memorial Brígido Iriarte", un importante evento de atletismo donde participaban deportistas locales e internacionales (especialmente del área del Caribe) a desplegar su talento en el tartán naranja y en el verde pasto del que yo consideraba el patio de mi casa.
Mi papá siempre me contaba la misma historia todos los años al momento de la carrera de los 100 metros planos: "Yo ví a Horacio Esteves hacer el récord mundial de los 100 metros aquí en este estadio". Yo ya me sabía la historia pero al viejo le gusta contarla porque le emociona mucho haber visto semejante hazaña en vivo y directo.
Imagen de Atletismo e historia
En 1964 el Estadio del oeste de la capital venezolana era cualquier cosa menos moderno, la pista era de tierra, apenas había césped, los saltadores de pértiga y de altura no caían sobre una colchoneta sino sobre un suelo de arena, en fin, practicar el atletismo en estas condiciones no era nada fácil y parecía más bien un acto de fe. Pero era necesario establecer las marcas para asistir a las olimpiadas que, al igual que este año (eso esperamos), se desarrollarían en la ciudad de Tokio.
Para asistir al evento universal en la capital nipona era necesario establecer las marcas mínimas, en el caso de los 100 metros planos para el momento había que correr la distancia en menos de 10. 20 segundos. Los favoritos para ganar el cupo eran los atletas Arquímedes Herrera y el protagonista de esta historia Horacio Esteves, quienes habían tenido una destacada participación en la justa olímpica de Roma cuatro años antes, con Esteves obteniendo un 5to puesto en la final y Herrera el mismo lugar en el relevo de 4 x 100.
El 2 agosto de 1964, el joven Yaracuyano Horacio Esteves puso a Venezuela en el mapa del atletismo mundial al dejar una marca de 10 segundos exactos como su registro mínimo para asistir a las olimpiadas de Tokio, empatando el récord mundial establecido cuatro años antes por el velocista alemán Armin Hary. sólo imaginar de cuanto habría sido su registro si hubiera competido en una pista moderna con el calzado adaptado a sus pies y con la tecnología al servicio del deporte que conocemos ahora.
Esteves vivía su mejor momento, pero lamentablemente una lesión en el talón del pie derecho frustró su participación en Tokio 1964. Nunca más volvería a lograr registros similares puesto que se vio obligado a retirarse del deporte poco tiempo después. Pese a la mala fortuna, nadie le quitará haber sido el primer venezolano que estableció un registro mundial en la historia del atletismo.