El COVID-19 ha trastocado todos las actividades humanas al rededor del planeta, desde la más simple a la más compleja han modificado nuestras vidas, al menos los últimos 365 días con la incertidumbre a cuestas de no saber si esta pandemia mundial llegará a su fin con la misma celeridad con que apareció entre nosotros.
Imagen cortesía de Olimpic.org
Cifras de contagios y muertes son expuestas todos los días y la mejor respuesta de los gobiernos del mundo es el confinamiento de los pobladores en sus propios hogares, con la esperanza puesta en la efectividad de las vacunas para combatir el virus y retomar la normalidad, al menos una parte de su versión antigua.
Sin embargo pese a los procesos de vacunación en todo el mundo los contagios y decesos siguen aumentando, así como las restricciones a los extranjeros para ingresar a cualquier país. Esta última medida fue tomada por el gobierno de Japón, país en cuya capital Tokio se efectuarán, COVID-19 mediante, los próximos juegos olímpicos de verano, mismos que debieron efectuarse el año pasado pero que a causa de la pandemia pues lo más lógico era postergarlo 12 meses más.
Aunque parece temprano para activar las alarmas y las autoridades niponas aseguran que aplicarán las más rigurosas medidas sanitarias para evitar contagios entre los atletas, lo cierto es que dado el aumento exponencial de casos el propio gobierno del archipiélago ha optado por declarar el Estado de Emergencia en Tokio y adyacencias, cerrando el ingreso a la ciudad de extranjeros y evitando la movilización desde y hacia la capital.
Estas medidas preocupan porque revelan las dificultades de las autoridades para reducir los contagios en la población y en la aplicación de las vacunas, situación que atentaría contra la puesta en marcha de los Juegos Olímpicos si aún no es posible controlar la pandemia de manera que extranjeros y japoneses puedan circular con cierta propiedad por las instalaciones deportivas. Necesario considerar que nunca antes unos juegos olímpicos se han suspendido (y menos dos veces seguidas) pero el causante de esta eventualidad es un enemigo de mucho cuidado y los riesgos muy altos.
Entonces ¿se deberían efectuar los juegos de Tokio 2020+1 con estadios cerrados?, es una posibilidad pero tremendamente costosa a juzgar por por todo lo invertido en las infraestructuras deportivas,su mantenimiento y el hecho que buena parte de estas serán desmanteladas pasados los eventos deportivos de verano. Las pérdidas económicas nada más por alargar el evento un año más son multimillonarias así que suspender el evento de nuevo resulta una opción económicamente dura.
Realizar el evento a toda costa dependerá del control de la pandemia en el mundo y obviamente en territorio japonés, cuyas autoridades rezan por el pronto retorno de la normalidad no sólo para la para la efectiva puesta en marcha de los juegos sino para generar ingresos por patrocinios y turismo para compensar las cuantiosas pérdidas por el retraso. Cualquiera sea la decisión siempre la salud de los atletas debe ser lo prioritario.