*Imagen por (Andres Ayrton (PEXELS)
Una de las cosas que más odiaba cuando comencé en el gimnasio era cuando me llamaban principiante.
Y mi duda era siempre la misma, en que momento dejamos de ser principiantes para pasar a ser intermedio o avanzados. La sensación de dejar el nivel más bajo de experiencia entre hierros para pertenecer a la manada de experimentados se siente muy bien.
Caminamos por el gimnasio con más confianza, tenemos mejores niveles de ejecución de los ejercicios y mejor aún, levantamos pesado.
Pero lo que nunca me dijeron de lo bueno de ser novato es del llamado ''efecto principiante'', y las ventajas que trae consigo.
Sin saberlo, mientras era novato, tuve las mejores ganancias en fuerza y masa muscular, sin apenas notarlo pasé de un penoso Squat de 115 lb a 300 lb en tan solo 10 semanas.
Créeme que estas ganancias a este ritmo son envidiables, y no es que me sucedieran solo a mí, no tengo una genética particularmente buena, gano bastante fuerza con facilidad pero no tanta masa muscular, y ni hablar de lo rápido que subo de peso (no del bueno).
Pero hay una buena noticia, el hecho de que ya seas intermedio o avanzado no significa que en cierta medida no puedas aprovecharte de este efecto. Por ejemplo, toma como medidor tu peso y si eres capaz de hacer Squats con el doble del mismo, de no ser así, inténtalo, muy posiblemente hayas desaprovechado esa ventana de principiante.
No te dejes llevar por planes súper complejos antes de tiempo, explora esas capacidades que te mencioné anteriormente. Ya luego, cuando verdaderamente tengas esa tan ansiada experiencia, puedes explorar planes y rutinas más complejas porque quizás ya estés rozando el límite de tu propia genética.