Ayer comenzaron las labores de retirada de la calima. Seguro que les daba igual que horas después iba a caer más barro, lluvia de sangre, que en las dos ocasiones anteriores.
Tras la lluvia que dejó un barrizal mayor, prosiguieron las tareas de limpieza. Curioso ver a gente obsesionada por la limpieza de sus vehículos sin pensar en el medio ambiente. A la mayoría nos gusta tener el coche limpio pero si estamos en sequía, no tiene mucho sentido que por tercera vez en una semana y poco se vaya a limpiar el carro.
Parece que de estar a punto de caer lo más grande, ha dado paso al buen tiempo. En cuanto pueda voy a la playa y disfrutar de los 21ºC que tenemos ya en la Costa del Sol. Lejos quedará esta imagen.
Nótese las pareces de los edificios manchados con la calima y que veremos a ver cómo retirarlos de fachadas, coches y calles. Lo poco que se haya podido recuperar de agua para beber se irá para la tres limpiezas seguidas.