Hoy es jueves, «𝐞𝐥 𝐜𝐮𝐞𝐫𝐩𝐨 𝐥𝐨 𝐬𝐚𝐛𝐞», 𝐞𝐥 𝐝𝐢́𝐚 𝐝𝐞𝐥 #𝐓𝐁𝐓. Casi se me escapa el jueves sin cumplir con el ritual del #TBT, pero el corazón tiene su propia memoria y hoy me reclamó un espacio para volver a mirar esta fotografía.
El reloj avanza implacable y el jueves casi se nos escapa entre los dedos, pero el ritual del #TBT es sagrado. Al observar esta fotografía de Génesis, capturada entre luces de neón y paredes de bloques oscuros, no puedo evitar que mi mente viaje en el tiempo, haciendo una escala forzosa en la década de 1960, los años de mi propia infancia.
¿Cómo se divierten los chamos hoy?
Génesis sonríe con una energía desbordante. Lleva una camiseta de My Melody, pantalones rosa vibrante y se desenvuelve con naturalidad en lo que hoy llamamos centros de entretenimiento: una suerte de "selva de concreto" y lona, diseñada milimétricamente para el salto y la pirueta controlada. La veo allí, rodeada de cubos de gomaespuma y camas elásticas bajo un techo de estructura metálica, y me asalta una pregunta punzante: ¿Cómo es que el concepto de "diversión" se mudó del aire libre al encierro?
Para los que crecimos en los sesenta, nuestro patio de recreo no tenía paredes ni aire acondicionado. Nuestra "red social" era la esquina de la cuadra y nuestro GPS era el grito de mamá anunciando que la cena estaba lista. Me asombra pensar que chicos como Génesis desconocen el peso exacto de un trompo de madera en la palma de la mano, el silbido de un papagayo surcando el azul del cielo o el choque cristalino de las metras sobre la tierra seca.
Yo todavía guardo en la memoria táctil la sensación de caminar descalzo. Para mí, el placer máximo no está en una superficie sintética, sino en sentir la grama fresca bajo los pies o la tierra suelta que se cuela entre los dedos, tal como ocurre cuando visito la playa y el mundo vuelve a tener sentido. Nosotros éramos hijos del sol y del viento; los chamos de ahora son hijos de la estructura y la seguridad del recinto cerrado.
Definitivamente, todo ha cambiado. Antes, el desafío era no romperse las rodillas en el asfalto de la calle; hoy, el desafío es encontrar un espacio de asombro que no requiera una conexión eléctrica o una entrada numerada. Sin embargo, al ver la chispa en los ojos de Génesis mientras hace la señal de la victoria, entiendo que, aunque el escenario haya mutado de la tierra al plástico, la esencia de la niñez sigue siendo la misma: esa búsqueda incansable de alegría.
Quizás nos toque a nosotros, los que aún amamos el olor a tierra mojada, tomar a estos "chamos del concreto" de la mano y enseñarles que, más allá de las camas elásticas, hay un mundo inmenso que se siente mucho mejor cuando se camina descalzo.
Si quieres participar, me parece que aún estás a tiempo, tienes hasta las 11:59 pm de HOY JUEVES, así que apúrate y recuerda cumplir las reglas.
ℂ𝕠𝕟𝕔𝕦𝕣𝕤𝕠 𝕕𝕖 𝕋𝔹𝕋 - 𝕌𝕟 𝕕𝕚́𝕒 𝕕𝕖 𝕖𝕤𝕠𝕤.
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