Hoy es jueves, «𝐞𝐥 𝐜𝐮𝐞𝐫𝐩𝐨 𝐥𝐨 𝐬𝐚𝐛𝐞», 𝐞𝐥 𝐝𝐢́𝐚 𝐝𝐞𝐥 #𝐓𝐁𝐓. Encontrarme con el recuerdo en tantas aristas del tiempo. Es que el tiempo es ese tejedor incansable de memorias y emociones… Hay fotografías que no solo guardan imágenes, sino que atrapan el eco de las risas y el olor a tierra mojada. Hoy, en este jueves de #tbt, abro el baúl de los recuerdos para viajar al año 2004. Aquí vamos de nuevo:
Memorias de un Carnaval Caraqueño
Caracas se vestía de fiesta, y en el corazón de la barriada, el Carnaval se vivía con la intensidad que solo la infancia y la unión familiar conocen.
En el centro de este encuadre lleno de luz y espontaneidad, destaca Sofía, mi “Pan de Leche”. Apenas tendría unos 5 o 6 años en aquel entonces, pero su estampa en esa franela verde vibrante irradia una energía arrolladora. Con sus manos extendidas y esa carita marcada por trazos de pintura verde, Sofía era el alma de la partida. A su alrededor, sus primas forman un cuadro de felicidad auténtica. No es una pose ensayada para una revista; es el instante exacto después de una batalla de agua, con el cabello empapado, las prendas pegadas al cuerpo y el rostro de una de ellas oculto tras manos pintadas, en ese gesto pícaro de quien sabe que la diversión apenas comienza.
Eran tiempos donde el juego era sano. En las calles de nuestra Caracas, el Carnaval era sinónimo de comparsas coloridas y de la ilusión de las niñas al participar en la elección de la reina de la cuadra. Nos mojábamos entre vecinos, compartíamos el “embadurne” de pintura como un código de complicidad y respeto. Sin embargo, al mirar esta foto hoy, es inevitable sentir un nudo de nostalgia.
Me cuentan con tristeza que esa esencia se ha desdibujado. El carnaval de barrio, ese que vemos en la foto, ha sido empañado por la inseguridad y la pérdida de valores. Hoy, lo que era un juego se ha convertido en una amenaza: grupos de abusadores que asaltan unidades de transporte para extorsionar a los pasajeros, exigiendo dinero bajo la amenaza de ensuciarlos con pintura o desperdicios. El miedo ha reemplazado a la comparsa, y el silencio ha ocupado el lugar donde antes coronábamos a nuestras pequeñas reinas.
Por eso atesoro esta imagen. Porque me recuerda que hubo una Caracas donde Sofía y sus primas podían estar en la calle, mojadas y pintadas, celebrando la vida sin más preocupación que no quedarse sin agua en el tobo. Que este #tbt sirva para recordar que la alegría verdadera no necesita violencia, y que ojalá, algún día, nuestros barrios vuelvan a ser ese escenario seguro para que otros “Pan de Leche” crezcan jugando en libertad.
Si quieres participar, me parece que aún estás a tiempo, tienes hasta las 11:59 pm de HOY JUEVES, así que apúrate y recuerda cumplir las reglas.
ℂ𝕠𝕟𝕔𝕦𝕣𝕤𝕠 𝕕𝕖 𝕋𝔹𝕋 - 𝕌𝕟 𝕕𝕚́𝕒 𝕕𝕖 𝕖𝕤𝕠𝕤.
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