Today I'm sharing a story that's close to my heart, as it's something I remember from my childhood. Although I don't exactly recall a flat tire on my dad's car, I do remember the excitement we felt about trips to the beach and the times my dad got lost along the way.
A Nail in the Saturday Dream
I woke up incredibly early, although the truth is I'd barely been able to close my eyes all night. My mind was racing, thinking about the long-awaited beach day; that mix of excitement and anxiety kept me on edge. Besides, there was the remote possibility that the trip could be canceled due to some unforeseen event, which was a constant worry for both my siblings and me.
To make sure everything went perfectly and that the plan didn't fall apart, we got to work at dawn. We did all the housework with unusual enthusiasm: we cleaned, tidied up, and got everything ready so Mom wouldn't have any excuses. It had taken so much effort to make this dream a reality that we didn't want to leave any loose ends. The weather, for its part, seemed to be on our side; the sky was clear and the weather was simply perfect.
Dad still hadn't arrived home. He had gotten up at three in the morning to start his shift, transporting the workers on the third shift. His plan was to return home and immediately take us to the coast. Since it was Saturday, we knew we had to leave as soon as possible; the few times he took us, the trip turned into an ordeal because Dad always got lost along the way. However, we didn't mind taking extra detours because we always ended up on the beautiful, warm beaches of Puerto Cabello.
Oh, but that day! Fate had an unexpected twist in store for us. When we finally heard the car engine and ran out to meet him, disappointment hit us hard. Unfortunately, we couldn't travel: the car tire was completely flat. My dad, resigned, had to take the vehicle to an emergency tire shop.
Here's a picture of the culprit: a long, bent nail had driven deep into the tire, a nail that had blocked our path. This small object was solely responsible for us not enjoying the sea today, but we are not discouraged; next weekend, without fail, the sea will be waiting for us.
Fuentes
Image provided by the contest
I used Google Translate
SPANISH
Saludos a la gran familia de Hive, en especial a la comunidad Top Family. Hoy decidí participar en el concurso "Observa, Piensa, Escribe". Estoy muy agradecida por esta iniciativa de , quien nos trae este ejercicio de escritura que tanto me gusta.
Hoy les traigo una historia que me toca de cerca, pues es algo que rescato de mi niñez. Aunque no recuerdo exactamente un caucho espichado en el carro de papá, sí recuerdo la ilusión que nos daban los viajes a la playa y las pérdidas que se daba mi papá en el camino.
Un clavo en la ilusión del sábado
Me desperté sumamente temprano, aunque la verdad es que durante toda la noche apenas pude cerrar los ojos. Mi mente no dejaba de dar vueltas pensando en la llegada del esperado día de playa; esa mezcla de emoción y ansiedad me mantenía alerta. Además, existía la posibilidad remota de que el viaje se suspendiera por cualquier imprevisto, lo cual representaba una preocupación constante tanto para mis hermanos como para mí.
Para asegurar que todo saliera perfecto y que el plan no se cayera, nos pusimos manos a la obra desde la madrugada. Hicimos todos los oficios de la casa con un entusiasmo inusual: limpiamos, ordenamos y dejamos todo listo para que mamá no tuviera excusas. Nos había costado tanto que este sueño se hiciera realidad que no queríamos dejar ningún cabo suelto. El clima, por su parte, parecía estar de nuestro lado; el cielo estaba despejado y el tiempo era simplemente perfecto.
Papá aún no había llegado a casa. Él se había levantado a las tres de la madrugada para cumplir con su jornada de trabajo, pues hacía el transporte de los trabajadores del tercer turno. Su plan era regresar y, de inmediato, llevarnos rumbo a la costa. Como hoy es sábado, sabíamos que debíamos salir lo más pronto posible; las pocas veces que nos llevaba, el viaje se convertía en una odisea porque papá siempre se perdía en el camino. Sin embargo, no nos importaba dar vueltas de más, porque al final siempre llegábamos a las hermosas y cálidas playas de Puerto Cabello.
¡Ay, pero ese día! El destino nos tenía preparada una jugada inesperada. Cuando finalmente escuchamos el motor del carro y salimos corriendo a recibirlo, la decepción nos golpeó de frente. Lamentablemente, no pudimos viajar: el caucho del carro llegó totalmente espichado. Mi papá, con resignación, tuvo que llevar el vehículo a una cauchera de emergencia.
Aquí les comparto la foto del culpable: un clavo largo y torcido se había incrustado profundamente, un clavo que se atravesó en nuestro camino. Este pequeño objeto fue el único responsable de que hoy no estemos disfrutando del mar, pero no nos desanimamos; el próximo fin de semana, sin falta, el mar nos estará esperando.
Imagen proporcionada por el concurso
He utilizado Google Traductor
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