Los tiempos hipermodernos nos empujan a una especie de supresión de la figura del padre, el mal llamado feminismo busca hacernos creer que ser hombre y heterosexual es una anomalía que fue superada y desterrada, vendiendo a los cuatro vientos que la paternidad tradicional es caduca y tóxica.
Siempre he considerado que la narrativa de "madre solo hay una, padre cualquiera", fue el preludio de esto que hoy es tenido como ordinario y corriente, allí se gestó, es mi consideración, esa evaporación del padre como figura importante en el seno familiar, porque nos sembraron la idea que todo padre es reemplazable y así, inconscientemente, se asumió.
Entiendo que el rol de padre está estigmatizado, que hablar de ausencia paterna es sinónimo de inexistencia o irresponsabilidad, que los minutos actuales tienen como imagen mitificada el padre tosco, violento y maltratador, de allí que un padre que atiende, cuida y se ocupa en el amor de sus hijos es un bicho raro, un espécimen que debe ser vigilado.
Sé que muchos hombres en el ejercicio de paternidad estamos reprobados, pero qué sucede con esos que viven debidamente su paternidad, implicados gustosamente en el cuidado, atención y educación, voluntariosos y disfrutadores de su rol de padre, quién les dará un modelo perfecto a seguir, si como grupo social estamos vendiendo la falsa idea que son innecesarios.
Reconozco nuestros errores, pero honro el legado de mi padre, un hombre inculto e ignorante, que fue capaz de estar ausentemente presente, creador de una filiación nacida de su paternidad responsable, de su entrega generosa, de un amor que trascendió para dar vida en medio de tribulaciones y desafíos. Un hombre cuya presencia llenó ese vacío del que habla la psicología, que se esforzó por darme ese privilegio de felicidad.
Son momentos para rescatar la paternidad, hacerlo desde la presencia, el amor y el aprendizaje. Son momentos para construir esa nueva paternidad, valorada y respetada, positiva y edificante. Son momentos para que los hombres (heterosexuales) desde la acción silente, demostremos que la generalización falla y que ser padres es una decisión responsable que hemos tomado y asumido.
Rescatamos la paternidad en la medida que actuamos en el amor, en palabras del poeta Victor Hugo amar es saber decir te amo sin hablar.
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