Nunca se debe subestimar a un río por la calma de sus aguas, esta fotografía me recuerda que en la parte baja de mi ciudad, precisamente cerca de la zona colonial, es decir, de las primeras áreas que fueron pobladas , pasa un río llamado Morere, este rio es de lento, sus aguas turbias no genera mayor impresión la mayor parte del año, hay incluso una canción de un conocido musico de la ciudad que dice que el Morere es “un río de miel de lento cause”.
Sin embargo, cada vez que llega la temporada de lluvias es un potencial riesgo, en la historia de la ciudad ha habido varias inundaciones importantes que han acabado con gran parte de esa zona, incluso uno de los patrimonios más conocidos de la ciudad son las ruinas de una iglesia que se derrumbo casi en su totalidad debido a una de estas inundaciones hace muchísimos años, dejando solo el frontispicio en pie, es decir, que ese lento río que puede pasar por décadas dormido, se vuelve enorme y fuerte cuando las circunstancias lo permiten, recuerdo que la última vez que vi sus aguas crecer a tal magnitud fue en 2010, es decir, relativamente poco tiempo.
Es entonces cuando yo considero que la gente lo subestima, aunque hay áreas que con los años se fueron despoblando, como por el ejemplo donde se encuentra la iglesia, muchas otras áreas cercanas siguieron el curso natural de “progreso humano”, es decir, la gente siguió habitando en allí por generaciones, algo que para mi forma de ver las cosas es bastante imprudente, no creo que estar apegados a una tierra sea suficiente motivo para arriesgarse a vivir en una zona tan cercana a ese río por dormido que aparente estar.
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