Me cuesta quitar el arbolito de navidad.
Sí hace rato que termino la época navideña y estamos en un nuevo año. Hay que quitar la decoración del hogar que con tanto entusiasmo se hizo y no se a cuantos les cuesta este momento de quitarlo, pero en mi caso y el de mis hijas es un día bastante triste y si pudiéramos evitarlo lo hiciéramos. Lo cierto es que es necesario hacerlo porque son etapas que terminan y aunque nos cueste mucho hay que aceptarlo.
Comúnmente la fecha de quitar la navidad en mi casa siempre ha sido el 7 de enero después de día de reyes magos; sin embargo, esta vez se alargó el tiempo y decía hoy lo hago o mejor mañana hasta que decidí y fue hasta hoy 18 de enero que me arme de valor que finalmente quite el arbolito de navidad. Reconozco que no me daba nostalgia solo a mí, en el fondo no quería causarle esa tristeza a mis hijas. De manera que espere que se fueran a su colegio y aproveche la mañana antes que llegaran para hacer todo, en efecto al llegar se sintieron tristes por no encontrar en la sala su querido arbolito.
Conozco personas que incluso lo dejan hasta el mes de febrero específicamente el 2 día de la candelaria, es una costumbre. Así muchos en distintas fechas no necesariamente por sentimientos sino porque les fastidia quitarlo pues, no hay la misma alegría que cuando lo ponen. Yo me arme de valor, trate de hacerlo rápido y en su lugar coloque la mesa donde comemos todos los días en esta familia.
El arbolito ya está empacado en su bolsa y en su sitio del clóset hasta la próxima navidad. Los ciclos hay que cerrarlos, continuamos con nuestra vida y a disfrutar los demás días festivos que tendremos a lo largo de todo el año. Al final mis hijas comprenden por qué no hay nada que explicado con amor de madre no se puede entender.