Un mundo de dulces
Ciertamente, están las personas que no se emocionan con los dulces, y otras que les gusta demasiado; hablando de niños, en su mayoría aman comer dulces en todas sus variaciones; sin embargo, hay un grupo muy pequeño que no y tristemente otros que están restringidos por alguna condición médica, no pueden comerlo aunque quisieran.
La variedad de dulces que hay es infinita, desde miles de tipos de caramelos, galletas, chocolates, helados y tortas; los padres tenemos la responsabilidad de vigilar y controlar su consumo en nuestros hijos, porque es claro que no son alimentos sanos y el exceso de ellos causa daño. Por ejemplo en fiestas hay que armarse de paciencia y dejar que coman dulces, luego en casa limitarlos.
Entrar a una pastelería, heladería o dulcería es un sueño hecho realidad para cualquier fanático de los dulces; al ver esa, fotografía que inevitablemente hace suspirar y desear probarlos todos, porque están esas tortas en porciones individuales cubiertas y rellenas de cremas, además de tortas completas como para sorprender a quien este de cumpleaños. Es un momento en el que no se puede estar más feliz, ante tantos dulces, deliciosos y provocativos.
Hace tiempo se dice que los dulces son como una adicción, porque si te comes uno en muchas ocasiones quieres más; por lo que hay que tener mucha fuerza de voluntad para comerlos con moderación, a veces los clasificamos por marca o los que contengan menos azúcar, al final es para sentir menos culpa. Lo mejor es hacerlos en casa, tal vez los caseros al no ser tan procesados sean menos dañinos o en su defecto sustituirlos por alguna fruta.
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El lema de mi vida es la gratitud - / - My life motto is Gratitude