Todas las fotos son de mi propiedad
A caballo
Como mamá inevitablemente desde que nacieron mis hijas les quise tomar un sin fin de fotografías porque cada momento con ellas me parecía una fiesta; todos los días son especiales y si están despertando y tan solo sonríen es cuando quieres una foto, si estaban jugando, bailando, comiendo y aunque suene exagerado si soy de esas mamás.
Sobre todo en esta era tecnológica que no necesitamos una cámara con rollo fotográfico limitado como en el pasado; ahora con un teléfono celular a la mano capturas cada momento como una verdadera aventara sin ser un profesional porque tan solo quieres hacerlo y enviarle a papá, a los abuelos o a todos los que también disfrutan de verlas en tiempo real y no están allí para verla con sus ojos. Esa es la magia en una foto y con esta facilidad para tomarlas hoy todo es mejor.
Victoria, mi princesa, en otro día de campamento vacacional estaba en un parque o complejo que entre muchas atracciones tenía caballos disponibles para que los niños que quisieran podían dar lo que decían era una vuelta guiada. Si había unos chicos encargados que orientaban, ayudaban a subirse y bueno para tomar fotos y hacía un pequeño recorrido, todo rápido. En este tipo de actividades no acostumbre ni hoy lo hago a obligarlas a nada solamente porque yo quisiera y esto lo digo porque presencie como algunos niños lloraban y sentían miedo por el caballo o no sé qué les provocaba y sus papás les insistían para que subieran.
Siempre he respetado cuando dicen no, aunque como papás nos guste algo o nos parezca inofensivo si a las niñas no les gusta no se les obliga.
El lema de mi vida es la gratitud - / - My life motto is Gratitude