¡Saludo a todos los miembros de esta comunidad de observa, piensa y escribe, aquí presente una vez más con mi entrada para este concurso, éxito para todos!
Al ver esta imagen me hace pensar profundamente, no es solo una foto tomada de dos personas, un niño y un adulto en una moto, hay algo cotidiano en esta escena, como un pedacito de vida en Venezuela.
Observo al hombre con su casco azul claro, sus lentes oscuros, el chaleco naranja de seguridad y pienso que él está trabajando, está recorriendo las calles buscando sustento en cómo resolver.
Como lo hacemos tantos está buscando el sustento, lleva lo que tiene y lo que puede, con el niño que va detrás.
Este niño con su casco negro, franela roja con blanco, pantalones azul oscuro y las chancletas negras grisácea me recuerda a mi infancia, a mis hermanos, primos y amigos, a tantas personas y niños que han crecido acompañando a sus padres en las tareas diarias.
Ese niño no va solo de paseo, va porque le toca ayudar a su padre, porque en Venezuela y en muchos otros países la mayoría de las veces los hijos son parte del equipo.
Me recuerda cuando íbamos a buscar la bombona de gas, hacer la cola de la gasolina, a cargar bolsas y a resolver juntos, esta es una forma de crecer que te enseña desde muy temprano, lo que cuesta cada cosa, lo que vale el esfuerzo, lo que significa trabajar en familia.
El entorno también habla bastante, al ver las cosas al fondo, algunas más sencillas, otras más cuidadas muestran esa mezcla que tenemos en nuestras calles, lo campestre y lo urbano, lo humilde y lo que lucha por mantenerse.
Hay plantas, aceras y un portón con un letrero que dice (No pare) normalmente significa no detenerse frente al portón porque es una entrada o salida de vehículo.
¿Pero si analizamos el sentido filosófico? Por qué eso hacemos, no parar, aunque falte la gasolina, aunque el calor nos agote y aunque el camino sea largo, el no parar porque hay que seguir adelante, porque hay que llevar algo a casa o llevarle el sustento al hogar para poder cocinar los alimentos.
Me fijo en los detalles, el casco, el chaleco, en la forma en que el niño se agarra al adulto, hay cuidado, hay responsabilidad y sobre todo cariño.
Pero también hay riesgos y sobre todo el ir en moto es peligroso y más aún si se llevan una bombona de gas siendo un niño.
El peso puede desestabilizar la moto, también si lo analizamos en el nivel socialista representa el trabajo infantil, este niño pierde el derecho a jugar, a divertirse.
Esto no es solo un riesgo físico, es el riesgo de olvidar que los niños deberían divertirse y no cargar con el peso de la responsabilidad y de los adultos.
Al ver que usan casco me da un poco de alivio, no me quita la preocupación, porque sé que muchas veces no hay otra opción y aunque la seguridad no siempre está al alcance, pero se hace el esfuerzo de hacer lo posible.
Esta imagen me transmite recuerdos, pensamientos y emociones que me hacen pensar en lo que vivimos, en lo que somos, en lo que hacemos para salir adelante, me recuerda que detrás de cada persona hay una historia, una batalla, una familia por la que luchar para hacer cada día mejor.
Esto me hace valorar más el esfuerzo diario, el trabajo silencioso que no busca reconocimiento, el amor que se demuestra en acciones pequeñas.
Y sobre todo, me hace sentir que aunque el camino sea duro, seguimos juntos y que crecer en medio de esta experiencia nos prepara para el futuro.
Nos enseña a valorar, a resistir y a cuidar, esta imagen no es solo una escena, es un reflejo de lo que somos como pueblo y eso aunque duela a veces también es motivo de orgullo.