La calle de la esperanza.
A veces los cambios son tan rápidos que tardamos en asimilarlos. Hoy, las calles de Venezuela no son solo de asfalto; son el escenario de un nuevo comienzo. Mientras pedaleamos, el aire se siente distinto; Es la esperanza que vuelve a cobrar fuerza en cada camino recorrido, todos los que nacimos en esta noble y hermosa tierra, estamos en búsqueda de un nuevo Horizonte , Sin gritos, sin peleas, solo queremos trabajar.
Y no se trata de la bandera que sostengas, sino de la mano que estés dispuesto a estrechar. El verdadero progreso no se construye con muros ideológicos, sino con el esfuerzo compartido de quienes soñamos ver convertido a nuestro amado país, y a nuestra ciudad de Maturín en el faro del progreso. La paz es el punto de partida y la reconstrucción nacional nuestra meta común, pero eso sí, alejados de la vieja política.
Es el momento de montarnos en la bicicleta, sin mirar atrás, y comenzar a rodar por la calle de la esperanza. Debemos dejar la sombras del pasado, de la mano de la Dios, de la verdad y de la justicia para enfocarnos en dejar un buen legado para las nuevas generaciones. Porque lo importante es que al final del día, pedaleamos o caminemos calle arriba, todos andamos bajo el mismo cielo, con los mismo anhelos de ver pueblos prósperos, de ver hijos regresando a sus casas y la riqueza petrolera bien y honradamente invertida.. Venezuela y Monagas y sus ciudades tienen el más grande y brillante Horizonte.
Norberto Peña Q.
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