Había sido la semana más larga para José. En su mente solo resonaban dos palabras: "Mario Galaxy". Para él, el estreno de la película no era solo un evento; era "El Evento".
Elí, su mejor amigo, estaba ahí para apoyarle. Elí no era tan fan de los videojuegos, pero llevaba su camiseta de Luffy con el sombrero de paja de One Piece, la misma que le daba suerte en los exámenes.
José se había pasado horas buscando su gorra roja. La misma que había usado el día que conoció a su perro. Se la ajustó con cuidado, mientras Elí le decía que parecía un "fontanero de verdad, pero con gafas". Salieron corriendo hacia el cine, esquivando charcos y riendo por cualquier tontería. José estaba tan nervioso que se le caían las palomitas antes de entrar.
Llegaron al pasillo y allí estaba: el cartel luminoso gigante de la película, enmarcado por unas luces de neón rojas que parpadeaban. José se detuvo en seco. "¡Espera, Elí! ¡Tenemos que hacernos la foto aquí, frente al cartel!", gritó. Elí suspiró, pero con una sonrisa. José corrió hacia el cartel y se detuvo justo a su lado. Se ajustó la gorra con chulería y puso una pose heroica, con una sonrisa de oreja a oreja. Elí se puso a su lado, dio dos pulgares arriba con un gesto de aprobación total, mirando a la cámara. Justo a su izquierda había un bote de basura azul, pero a ninguno de los dos les importó.
Tomaron la foto y entraron corriendo. La película fue todo lo que José había imaginado, y Elí, para su propia sorpresa, también se lo pasó en grande. Al salir, la noche estaba fría, pero ellos estaban llenos de palomitas y de la emoción de una gran aventura compartida. José se ajustó su gorra de la suerte una vez más, agradecido por el estreno y por su amigo que siempre estaba ahí.
Foto(s) tomada(s) con mi smartphone Samsung Galaxy S22 Ultra.