Un gusto escribir por acá y dejarles este nuevo relato para el Concurso inspirado en un recuerdo grato.
Cada quincena sobre todo día sábado la familia tenía una costumbre que era salir todos a comprar comida al lugar en donde conseguimos la mayoría como se decía bueno, bonito y barato o bueno esto último en la época si aplicaba jeje, decidíamos ir al Central Madeirense, un lugar donde podías conseguir de todo y decidir que llevar sin ningún problema, lo que era excelente para nosotras las niñas del momento.
En realidad, lo principal para nosotras era visitar el área de dulces, pero para nuestro padre era inevitable no ir al área refrigerada, sobre todo donde estaban los quesos, sueros, crema, era como una obsesión, por ello o bueno como dice él que por ser caroreño le gusta todo lo que es de lácteos, pero bueno sí que le gustaba así que siempre íbamos y la variedad que había era mucha, pero sobre todo el queso de bola y cabra, era los que más resaltaba en la zona, algunas veces él los llegaba a probar y decía que eran sabroso.
Así que se volvió una rutina visitar la zona de refrigerantes y cada vez nos indicaba que en el caso del queso era rico, que tipos había ahí, como era mejor tenerlo, en realidad un cuento de cada queso que veía, pero sobre todo no dejaba de llevarse uno, ya que eso no podía faltar en el hogar, esos momentos se apreciaban y se guardan como buen recuerdo grato, que cada vez que hoy día se va a comprar así no sea en el mismo lugar se recuerda como era ver la variedad de sabores y poder escoger sin ningún remordimiento que deseas comer.
Muchas gracias por leerlo.
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