Tanto el universo, como el mundo y el hombre han estado en constante cambio desde sus inicios, que por cierto, aunque existen múltiples explicaciones, aún no se sabe cual es su origen real, pero, lo que ha permanecido constante como realidad es la naturaleza cambiante de todo lo que existe.
Pero actualmente la frase "hay que adaptarse a los cambios adquiere más valor", tiene una mayor contundencia en lo que a lo social respecta. Y cuando me refiero a lo social, quiero incluir lo tecnológico y lo financiero como "hechos sociales".
Sabemos muy bien que en este siglo lo que ha venido ocurriendo prácticamente no tiene precedentes, el surgimiento de nuevas tecnologías ha hecho que los cambios estén literalmente a la orden del día. Por ejemplo, anteriormente, -hablemos de sólo 40 años atrás-, cuando creaban un televisor, solía ser usado por muchos años en las casas, y las actualizaciones llegaban algo tardías.
No había una obligatoriedad para cambiarlo, y aunque de cierta manera actualmente no es tan así como obligatorio, si compramos un televisor (o un teléfono) sabemos que requerirá de ciertas actualizaciones que en el corto plazo hará que tengamos que cambiarlo.
Todo esto es la expresión de lo que llamamos obsolescencia programada. Pero, en este caso está planificado para que sea así, sin embargo, incluso lo que -aparentemente- no está planificado suele ser de cambios muy bruscos, tanto que nos hace difícil seguir el ritmo de los cambios.
Sé muy bien que cambiar forma parte de la vida, del mundo, es así y no podemos alterar eso, ya que la evolución depende de cambios, algunos pueden ser agradables, otros no, pero nos gusten o no, van a ocurrir, por tal motivo creo que lo mejor es adaptarnos, hacernos conscientes de que eso es así, siempre ha sido de esa manera y siempre lo será.
Tenemos una dura tarea a medida que nos hacemos mayores, y es en gran medida esa, que cada vez los cambios son más acelerados, y es un ritmo que pueden mantener los más jóvenes, y no precisamente los más avanzados en edad. Y otro punto que debemos considerar es ese, que no nos estamos haciendo precisamente más jóvenes.
Por tal razón, recientemente pensaba en eso, no es lógico pensar que las cosas se van a mantener así como son ahora, o como eran en nuestra infancia, que ya de aquel momento hasta en presente actual mucho ha cambiado y evolucionado. Así que esa pregunta ¿Cuándo en mis tiempos? es pero no tener que decir nunca, y la manera de evitarla es precisamente tener noción del cambio, de lo normal de esto, y saber que no es algo con lo que podremos luchar.