La troja Familiar
Mi casa paterna ubicada en la urbanización Alberto Ravell de la ciudad Maturín es conocida por sus hermosos jardines y su variada siembra de plantas tanto ornamentales como de uso comestible. Desde que nos mudamos allí, mis padres han utilizado el terreno circundante a la casa para sembrar desde plátano, cambur, yuca, rosas, cayenas, hasta árboles perennes como aguacate, níspero, mango. También en algún momento hemos dedicado espacio a la crianza de animales, en una oportunidad llegamos a tener más de 30 madres conejas. En esta ocasión quiero narrarles la construcción de una troja para la siembra de una planta de parcha Real conocida también como pacha grande. Una troja es el soporte que sirve para el desarrollo y progreso de una planta y hasta de una familia. En esta ocasión el personal de construcción estuvo conformado por mí querido padre: Ramón Peña y mis hijos David Ricardo y David Alejandro como operadores de esta construcción.
Pequeños accidentes
Una de las características de mi querido padre es el uso de material reciclado para realizar muchas de sus obras artísticas. Algunas han sido construidas a partir de ramas de árboles, de pedazos de hierro, pedazos de tubo, restos de cartón y hasta huesos ha utilizado para hacer sus obras de arte. La construcción de esta troja no puede ser distinta. Para hacer esta troja se utilizó parte de la cerca de ciclón que tuvo nuestra casa en sus comienzos hace ya más de 40 años, así como restos de tubo de un techo que también existió en esa misma época. Durante la construcción de la troja sirvió para que en el transcurrir del tiempo que duro la faena, mis hijos fueran conociendo parte de la historia de esos materiales y parte de la historia del lugar que ha sido nuestro hogar durante tantos años. Esa interacción con su abuelo permite seguir construyendo la troja familiar, permite ir recibiendo conocimientos, información, sabiduría recuerdos que les van a permitir a mis hijos a su vez ir desarrollando un entramado emocional y cognitivo que les va a ayudar en el futuro.
Como los tiempos van cambiando y hoy en día los jóvenes también adquieren conocimientos a través de las redes sociales, de la tecnología, el proceso de construcción se volvió bastante interesante. Ver la interacción permanente de mis hijos con mi papá, intercambiando opiniones escuchar cada cierto momento: Abuelo qué te parece si lo hacemos así… Qué te parece si lo amarras así. Fue algo muy satisfactorio y agradable. Evidenciando un gran cambio ya que en mi época de juventud era muy difícil que un chamo contradijera la opinión técnica de una persona mayor. La troja emocional ha evolucionado notablemente.
Estas actividades siempre han servido como vínculo de unión familiar, todos mis hermanos y sus hijos en algún momento ha tenido experiencias como esta. El colaborar, el ayudar a mi papa o a mi mamá para que la casa familiar se mantenga en condiciones óptimas, es una tarea que siempre será parte de nuestra familia. Así que apreciado Hivers que me lees comienza a construir tu propia troja familiar.