Hay momentos que son un refugio del alma. Afuera, el mundo sigue su ritmo vibrante: palmeras que se balancean, fuentes que bailan y un sol radiante que ilumina cada rincón. Adentro, el tiempo se detiene.
Hay momentos que son un refugio del alma. Afuera, el mundo sigue su ritmo vibrante: palmeras que se balancean, fuentes que bailan y un sol radiante que ilumina cada rincón. Adentro, el tiempo se detiene.