Hoy fue uno de esos días que te recuerdan que emprender no es nada fácil.
Me tocó gestionar devoluciones con el transporte, recibir pedidos nuevos de stock y además tomar una decisión que me da un poco de nervios: arriesgarme con una compra grande esperando que todo salga bien.
Pero la parte más intensa del día fue cuando llegaron las cajas. Eran 15 cajas llenas de productos y me tocó subirlas todas yo misma… ¡con bebé incluido! 😅📦
Terminé completamente molida, pero bueno, al menos puedo decir que cajas saco más músculo haha.
Ahora viene la otra parte del trabajo que muchos no ven: ingresar todo al sistema, organizar el inventario y tratar de que mi casa no parezca un desastre después de todo el movimiento.
A veces la gente ve el resultado de un emprendimiento, pero no todo el esfuerzo que hay detrás.
Y días como hoy me recuerdan que cada pequeño paso también construye algo grande.