Ya se siente que el amor anda rondando por aquí, y yo ando practicando el look de mañana, probando detalles, colores y disfrutando el momento. A veces estos ratitos tranquilos se vuelven pequeños actos de autocuidado.
Me encanta ver flores, pero siendo sincera, prefiero las flores vivas, las que crecen en la naturaleza, como las del jardín del condominio. Es distinto verlas ahí, creciendo libres, con sus colores reales y sin prisa. Me transmiten calma y una sensación bonita que no se compara con nada artificial.
Entre maquillaje, ideas y un paseo visual entre flores, así se va cerrando el día. A veces no hace falta mucho más: un poco de inspiración, algo lindo que mirar y dejar que el ambiente haga su magia