Me quedé dormida sin darme cuenta. Entre el trabajo, los pendientes y todo lo que intento hacer en el día, a veces uno sigue y sigue sin notar cuánto se ha agotado. Afortunadamente me quedé dormida con mi bebé, porque si no… ¿cómo hacía? haha.
La verdad es que hay días en los que uno quiere rendir más, avanzar más y cumplir con todo, pero el cuerpo simplemente dice “ya basta por hoy”.
Hoy entendí que el cansancio también habla. No siempre significa debilidad, muchas veces solo es la señal de que hemos estado dando lo mejor de nosotros.
Así que después de esa pequeña siesta inesperada, decidí tomarlo con más calma. Porque al final, descansar también es parte del camino para seguir adelante. 😌✨ pero sí estoy aquí.