La persuasión, es una habilidad codiciada tanto por líderes, vendedores y comunicadores en general, que no se trata solo de convencer a otros, sino de encantarlos con nuestras ideas, propuestas o argumentos.
Más allá de verlo como una herramienta, debemos entenderla como un arte que se cultiva con paciencia, inteligencia y empatía, y que nos permite influir positivamente en las decisiones de los demás, porque todo aquel que se entiende como líder, debe saber utilizarla, para poder expandir sus ideas, porque como afirman Richard Shell y Mario Moussa en el libro El arte de encantar:
Vender ideas no es lo mismo que vender cosas. En el caso de las ideas, es preciso “encantar” a la gente para que esta se haga de nuestra opinión. El arte de encantar tiene que ver con fortalecer las relaciones personales, saber presentar ideas y obtener la aprobación de los demás. Quien quiera destacarse en su organización, entablar una relación exitosa con clientes y proveedores, ser un líder en la comunidad o, incluso, ser un buen padre, debe aprender a presentar ideas de una manera convincente y atractiva. No hay destreza más valiosa y útil que saber persuadir a los demás sin el uso de la fuerza o de tácticas coercitivas.
Significa entonces, que el líder debe desarrollar el arte de encantar, porque no es un don innato, sino una habilidad que se desarrolla con práctica y dedicación. Solo así podrá influir en el mundo que lo rodea, no para controlar a los demás, sino de conmoverlos, inspirarlos y guiarlos hacia un objetivo común.
Esta perspectiva es para quienes buscamos más que convencer, buscamos encantar con nuestro liderazgo, creando así una experiencia memorable que despierte emociones positivas y predisponga a las demás personas a aceptar nuestra propuesta. Este último aspecto nos exige disciplina y perseverancia.
Recuerda, nosotros los líderes debemos desarrollar el arte de encantar, eso implica cultivar la capacidad de tejer una conexión genuina que vaya más allá de la lógica y la razón.
The art of enchantment of every leader
Persuasion is a skill coveted by leaders, salespeople and communicators in general, which is not only about convincing others, but also about charming them with our ideas, proposals or arguments.
Beyond seeing it as a tool, we must understand it as an art that is cultivated with patience, intelligence and empathy, and that allows us to positively influence the decisions of others, because anyone who understands himself as a leader, must know how to use it, to be able to expand his ideas, because as Richard Shell and Mario Moussa state in the book The Art of Enchanting:
Selling ideas is not the same as selling things. In the case of ideas, it is necessary to "charm" people to get them to buy into our opinion. The art of charm has to do with strengthening personal relationships, knowing how to present ideas and gaining the approval of others. Anyone who wants to stand out in their organization, build successful relationships with customers and suppliers, be a leader in the community, or even be a good parent, must learn to present ideas in a compelling and engaging way. There is no skill more valuable and useful than knowing how to persuade others without the use of force or coercive tactics.
This means, then, that the leader must develop the art of charm, because it is not an innate gift, but a skill that is developed with practice and dedication. Only in this way will he be able to influence the world around him, not to control others, but to move, inspire and guide them towards a common goal.
This perspective is for those of us who seek more than to convince, we seek to enchant with our leadership, thus creating a memorable experience that awakens positive emotions and predisposes others to accept our proposal. This last aspect requires discipline and perseverance.
Remember, we leaders must develop the art of enchantment, which implies cultivating the ability to weave a genuine connection that goes beyond logic and reason.
CRÉDITOS
Traductor Deepl