Hace 270 años (27 de enero de 1756) nacía en Austria ese prodigio de la música (no sólo de la calificada como “clásica”), Wolfgang Amadeus Mozart. Desde muy joven he sido un amante de su música, y siempre la escucho por diversos medios. En 1984 fuimos espectadores de una versión fílmica de su vida, hecha por Milos Forman, que se titulara en español Amadeus, en la perspectiva de quien fuera su admirador y competidor, Antonio Salieri.
Mozart fue un genio, único como tal, casi incomprensible como figura, y uno de los compositores a los que la música universal le debe tanto.
Quise honrarle con este modesto post donde difundo tres de las piezas que más me interesan y gustan de su enorme legado. No siendo un músico ni especialista en esta, no puedo detenerme en comentarios acerca de ellas. Solamente expresar mi placer y siempre sorprendente sensación ante su arte.
No es posible escuchar esta pieza de Mozart sin recordar el ensayo poético confesional de Armando Rojas Guardia, “Pequeña serenata amatoria”.
La "Pequeña serenata nocturna" es una de las piezas más hermosas compuestas por ese duende de la música que fue Mozart.
El "Rondo alla turca" es una de esas piezas que disfrutamos, como debe ser al modo alegre mozartiano.
Pero tenemos el "Réquiem", conmovedora obra de Mozart, según se sabe, compuesta a partir de la muerte de su padre, que Milos Forman incluyó en su filme Amadeus.
