No solemos hablar mucho de la nostalgia que un lugar puede evocar. La verdad es que he tenido unos meses difíciles. Las cosas no han salido como esperaba. Terminé mi relación con la mujer que me dio a mi primera hija, y eso me ha vuelto un poco sensible. Sin darme cuenta, terminé de nuevo en el lugar donde nos dimos nuestro primer beso. Curiosamente, sentí como si hubiera sido ayer. Mientras estaba allí, me inundaron los recuerdos. No voy a mentir, la extraño mucho y desearía que las cosas hubieran sido diferentes. Pero a veces la vida tiene otros planes. Quizás no sea lo que uno quiere, pero es lo que uno necesita en ese momento. Quizás necesitemos un tiempo separados para descubrir exactamente qué queremos, o para entender que nuestra relación ha llegado a su fin.
A pesar de todo, hay que agradecer los buenos momentos compartidos con esa persona tan querida. A veces, las cosas suceden para bien. Jamás me arrepentiré de haberte conocido aquel día, y gracias por hacerme el hombre más feliz del mundo, gracias por hacerme padre de esta hermosa niña, gracias por ser parte de mi vida.