Este post no está hecho con la intención de enaltecer la destreza de las fotografías expuestas o las bellezas de las gráficas o del paisaje, y no es que no sea bello, sólo que estas fotografías no le hacen justicia a una de las ciudades más encantadoras de este encantador país.
No obstante, estas tres fotitos son una invitación a que me acompañen a la nostalgia, ya que fueron tomadas por una cámara manual (Kodak) que no usaba baterías, solo una película, de 12, 24 o 36 fotos, un flash en forma de tableta con 12 tiros para las fotos con poca luz (nocturnas) y que bastaba con escoger la luz del sol para tener una gráfica hermosa, de colores tan reales como la obsolescencia.
Coro, es una de las ciudades más pequeñas de Venezuela, pero una de las que mejor conserva la época del génesis de esta maravillosa República que tiene 200 años naciendo. Al fondo, la iglesia catedralicia de San Francisco, uno de los monumentos más conocidos de la capital falconiana.
Calles como esta muestran el maravilloso ambiente de las calles empedradas y adoquinadas. La calle Talavera o como le llaman los citadinos "El paseo Talavera" es uno de os rincones encantadores del presente colonial de la ciudad ancestral.
Al fondo, un monumento que resguarda la cruz que alguien colocó en el sitio donde se celebró la primera misa en el continente Americano. Las calles empedradas son un encanto absoluto.
La llaman la Casa de las Cien Ventanas, nunca las conté, no sé si realmente cuenta con cien, pero es hermosa, en pleno corazón de la ciudad vieja, Catedral, plaza y Paseo Alameda son los monumentos circundantes.
Y más allá de su belleza, Coro es más conocido por paisajes como estos. el mar dinámico de dunas vivientes llamado Parque Nacional Médanos de Coro, que custodian el patrimonio mundial que ese maravilloso poblado, capital de la República alguna vez y cuna del federalismo.
Fuente: MercadoLibre Chile.
Y con una cámara así, empecé a construir los recuerdos. No pudo haber mejor comienzo.